El presidente Donald Trump anunció ayer viernes el restablecimiento de algunas restricciones económicas y de viajes de Estados Unidos a Cuba -que habían sido levantadas por el deshielo de las relaciones bilaterales durante el gobierno de Barack Obama- y desafió al gobierno de Raúl Castro a negociar un mejor trato para los cubanos y los cubano-estadounidenses.
Tras anunciar la reversión de la apertura diplomática durante un discurso en Miami, el mandatario norteamericano dijo que Cuba había obtenido demasiadas concesiones de Estados Unidos por un acuerdo "equivocado", pero que "ahora esos días han terminado".
Dijo que las sanciones sobre Cuba permanecerían vigentes hasta que el gobierno isleño libere a los presos políticos, deje de abusar de los disidentes y respete la libertad de expresión.
La Habana
El Gobierno cubano guarda de momento silencio ante los cambios en la política de Estados Unidos hacia la isla anunciados por el presidente de ese país, Donald Trump, quien ha dado marcha atrás en algunas de las medidas impulsadas por la administración de Barack Obama.
Aunque en las redes sociales altos funcionarios cubanos y empresas estatales han mostrado su rechazo a la decisión de Trump bajo la etiqueta #Cubaesnuestra, el Ejecutivo de Raúl Castro no ha realizado ningún comunicado oficial.
Además, el ministro de Relaciones de Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, está fuera del país, ya que inició ayer una gira europea que incluye paradas en Turquía, Eslovaquia, Austria, Italia y El Vaticano.
Tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, el Gobierno cubano había tendido la mano a la nueva administración para continuar con el acercamiento diplomático iniciado con Obama en diciembre del 2014, aunque había insistido en que los asuntos internos de la isla no estaban sobre la mesa de diálogo.
Exilio
La disidente cubana Rosa María Payá, hija del fallecido Oswaldo Payá, dijo a Efe que "es positivo" que el presidente de EE.UU., Donald Trump, se proponga "acabar con los privilegios de los responsables de la represión en Cuba", porque -dijo- también lo son de Venezuela.
Aunque señaló no estar de acuerdo con "toda la letra" de la orden ejecutiva que Trump firmó ayer en Miami para modificar la política hacia Cuba, Payá mostró su agradecimiento por la medida que prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios con las compañías ligadas al aparato militar cubano.
Payá estuvo ayer en el teatro Manuel Artime, de la Pequeña Habana, donde el exilio y la comunidad cubano-estadounidense aplaudieron y agradecieron la decisión de Trump.
Aunque el anuncio no es una regresión total del acercamiento a Cuba, apunta a los viajes y el acercamiento económico entre los dos países. Las embajadas en La Habana y Washington permanecerán abiertas.
Las aerolíneas de Estados Unidos y los cruceros seguirán siendo autorizados a viajar a la isla, mientras que la política de "pies mojados, pies secos" -que permitía que inmigrantes cubanos que llegaran a EE.UU. fueran residentes permanentes legales, algo a lo que puso fin Obama- no será restablecida. Tampoco se cortará el envío de remesas.
