El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apeló de nuevo a su base más dura y arremetió contra las leyes migratorias del país, calificándolas de "lo más ridículo" que ha visto, sugiriendo incluso que para solucionarlo quizá haya que "cerrar" la nación a la llegada de extranjeros.
En un acto celebrado en Cleveland (Ohio), inicialmente diseñado para hablar de su reforma fiscal, el magnate abordó otra vez el asunto migratorio y aseguró que las personas que ingresan a EE.UU. ilegalmente se aprovechan de las políticas de "captura y liberación" y no van ante la Corte cuando se presentan cargos en su contra.
En la misma línea, el multimillonario indicó que en estados Unidos hay "miles" de jueces de inmigración que "creen que otros países tienen jueces", por lo que consideran que su actuación no es necesaria respecto a la llegada de inmigrantes con antecedentes penales a territorio estadounidense.
"Puede que tengamos que cerrar nuestro país para aclarar esto", insistió el magnate.