Los incesantes tiroteos, las muertes en enfrentamientos y los ataques incendiarios a autobuses en favelas de Río de Janeiro pusieron en jaque la política de "pacificación" de las barriadas que el gobierno de ese estado brasileño puso en marcha en 2008 y que hoy quiere revisar.
Las estadísticas de violencia de los últimos meses volvieron a los niveles anteriores a los de la entrada en vigor de la política que la gobernación de Río de Janeiro diseñó hace una década para "pacificar" las favelas que eran controladas por narcotraficantes antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizó en agosto.
"Lo que está ocurriendo ahora es simplemente la cara más visible de un proceso en curso desde 2013, cuando comenzó el deterioro progresivo de la seguridad en Río".
"La situación comenzó a agravarse hace un buen tiempo", explicó el sociólogo Ignacio Cano, coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.
Hecho
La mayor crisis en seguridad en 10 años en la ciudad más emblemática de Brasil quedó en evidencia esta semana cuando una banda de narcotraficantes invadió una favela controlada por rivales y convirtió a Río en una ciudad literalmente en llamas.
