El presidente de Brasil, Michel Temer, sumó los avales de órganos consultivos del poder al decreto que deja en manos del Ejército la Seguridad en Río de Janeiro, donde la violencia no cedió en las últimas horas pese a la presencia militar.
De acuerdo con la aplicación Fuego Cruzado, que contabiliza los tiroteos en Río, entre el viernes -cuando se anunció la intervención- y la medianoche del domingo, se registraron 88 enfrentamientos -20 por encima de la media-, con 14 muertos, 21 heridos y 19 operativos policiales.
Temer justificó su decisión, inédita en Brasil, ante el aumento de la violencia en el estado de Río y el avance del crimen organizado que el presidente calificó como una "metástasis" que se extiende por el país.
El mandatario se reunió con el Consejo de la República -creado para asesorar al presidente en episodios de crisis- y el Consejo de Defensa Nacional, que incluye a altos mandos del Ejército, así como con miembros de su Gobierno y legisladores.