"Artesanos urbanos", al filo del empleo precario

Luego de saludar a sus amigos gunas, demás colegas, e incluso oficiales de la Policía, Helen se apropia de su pequeño, pero evidente, espacio en la Vía Veneto, del que ya es "dueña" hace varios meses atrás, y empieza entonces a sacar de su desvencijada mochila, pulseras, zarcillos, collares, anillos y demás piezas para el adorno corporal que ella misma confecciona. 

Su acento, como el de cualquier colombiana, es tan característico como su amabilidad al tratarse con las personas, incluso con quienes no necesariamente la beneficiarán directamente, como sucedió conmigo, al abrirse a las preguntas que le tenía, solo con la condición de no encender la cámara, por cuestión de pena.

Artesana desde hace muchos años, Helen cuenta que el estilo del que se inspira al hacer su arte urbano es proveniente del precolombino.

Precios y costos varían como las piedras -ya sean semillas, conchas o amatistas (que acompañan a su creación), o incluso la procedencia de la misma -la cual proviene de países como Ecuador y hasta Indonesia- van desde los 3 dólares, hasta los 60 dólares, con lo que la artesana buscará darle a su cliente algo que ella aseguraría como "totalmente genuino".

Hellen llegó a Panamá hace casi un año, aunque no por primera vez, lo que permite a ella que esté decidida a quedarse en el país, luego que profesara afección por la música panameña, su clima y sobre todo, su gente.

El caso de la colombiana no es aislado ni ignorado por muchos, quienes consideran que los artesanos en la ciudad de Panamá, que han ganado algunos espacios fijos de la ciudad, no representan una amenaza para la sociedad ya que, aparte de la tolerancia del panameño, la condición de nómadas por el mundo, de muchos, permite que no se instalen en nuestra sociedad o incluso, le abran el paso a otros.

Así lo considera el sociólogo Roberto Pannock, quien evalúa al grupo e artesanos "nómadas" con poca presencia en la capital y que permiten la distracción del panameño que acude a sitios como el paseo de las Bóvedas en el Casco Antiguo o a la Vía Veneto, lugares donde los nacionales Guna Yalas inyectan de etnia y colores la oferta para turistas y propios.

Muchos de estos quieren incorporarse en la vida y la economía formal, apartando a un lado este tipo de prácticas, considera Panuck, tal como el caso de nuestra colombiana quien anhela como un sueño a largo plazo, instalar una peluquería de "dread locks" (rastas, churros), gracias a la experiencia que ha alcanzado luego de hacer este tipo de peinados desde la acera donde vende sus creaciones.

Sin embargo, hay muchos que también obedecen otro patrón o que mantienen otro norte, dice el sociólogo, en referencia a los artistas que utilizan a Panamá como un puente para llegar a otros destinos o incluso, como a aquellos que llegan al istmo motivado por gobiernos represivos.

"Muchos chilenos llegaron a finales de los setentas a Panamá por la dictadura de (Augusto) Pinochet", recordó Pinnock continuando que "ahora todos esos chilenos están en México. Panamá tiene la particularidad de que sirve como un lugar de paso", calificó el sociólogo.

A pesar de que muchos abordan las calles a través de las artes por la libertad que ésta les da en cualquier jornada de decidir a dónde ir y cuándo partir, como me contaría Hellen, es cierto que muchos otros se encuentran limitados por las políticas migratorias del país para solicitar un puesto de empleo legal.

Desde su óptica, Pannock considera a la actividad que llevan los artesanos como "cualitativamente" un trabajo precario, el cual, a pesar de que las cifras oficiales digan una realidad, la que se palpa en las calles es otra distinta.

"A pesar que se diga que el empleo ha aumentado, igual existe el empleo precario", sentenció el sociólogo a la vez que agregó que las "leyes tienen que ser un poco menos evadidas", y calificándolas a su vez como "poco cumplidas".

"Se habla de empleo digno" dice Pannock, "pero no es solo generar empleos, sino que hay un alto empleo precario que no es digno y que se refleja en la gente que busca cualquier alternativa de ingreso", acotó el sociólogo.

"Muchos panameños pueden ser tolerantes con este tipo de culturas, pero en lo que se diga que vendrá gente de Honduras para hacer trabajos en el Canal de Panamá, ahí si va a haber problemas", bromeó Pannock.

Sin embargo, personas como Helen, que además de la artesanía y la peluquería, domina artes como los malabares y la confección de ropa genuina, obedecen a su día a día de manera constante y disciplinada, velando siempre a que no le falte nada en su repertorio, justo de la misma forma que velaría un comerciante acreditado.


Categoría
fecha edicion
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784993
autor
Luis Guillermo Martínez
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Jueves 28 de mayo de 2026
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