Ochenta y nueve familias panameñas fueron desalojadas de las riberas del río Tapia, en Las Mañanitas, provincia de Panamá.
El desalojo fue ordenado por el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) que comprobó que todas esas viviendas corrían el riesgo de sufrir inundaciones.
La mayoría de esas casas estaban hechas con pedasos de madera y zinc, entre otros materiales consioderados inadecuados para este tipo de construcciones.
Aunque en principio no querían, los precaristas aceptaron ser trasladados por las autoridades.
Aunque no se informó hacia dónde serían llevadas aquellas familias, se supo que cuatro asentamientos a orrilas del río Tapia fueron desalojadas.