VERGÜENZA.Los diputados que quedaron en medio de la trifulca registrada ayer en la Asamblea Nacional deben sentir vergüenza. El recinto parlamentario destinado a debatir ideas quedó convertido en un tinglado de BOXEO.diálogo.Los golpes y las agresiones verbales no solucionan los problemas.
El mensaje negativo que están enviando a los ciudadanos puede salirles caro en las próximas elecciones. RESPETO.Los ciudadanos y los electores merecen respeto. Los diputados deben ser ejemplo para la sociedad; sin embargo, sus actuaciones de los últimos días dejan mucho que desear.