La catedral metropolitana de la ciudad de México fue el santuario sagrado que Catalina Narcisa eligió para dar gracias a dios por haber encontrado a su hijo desaparecido, a quien no veía desde hace 22 años.
"Doy gracias a dios que ya apareció mi hijo. Estaba desaparecido, no se comunicaba y ahora por la gracia de dios ya apareció, estoy feliz y contenta", dijo esta madre de familia guatemalteca.
El encuentro de madre e hijo fue posible gracias a las gestiones del Movimiento de Migrante Mesoamericano que desde hace 13 años organiza una Caravana de Madres Centroamericanas para hacer posible que personas desaparecidas se reencuentren con sus familiares.
Desde la primera edición de la Caravana de Madres Centroamericanas hasta la fecha se ha localizado un total de 277 migrantes desaparecidos.
En julio pasado, representantes del Movimiento de Migrante Mesoamericano acudieron a la casa de Catalina en Guatemala para anunciar que su hijo Elisandro Reginaldo Roblero se encontraba viviendo en la ciudad de México.
"Nos mostraron la foto y nos dio tristeza por el tiempo que estuvo perdido", recuerda esta madre, quien junto con su hija Antolina Roblero y su nieto de un año de edad, recorrieron diferentes ciudades del país hasta encontrarse con el único varón de la familia.