Tras el confuso incidente, en el que la Cancillería de Panamá afirmó que el empresario Mayer Mizrachi se fugó de la cárcel La Picota, en Bogotá, varios sectores solicitan una explicación y hasta su renuncia.
Para el dirigente político de Cambio Democrático, Luis Eduardo Camacho, Isabel Saint Malo de Alvarado es una de los pocos funcionarios del gobierno de Varela que ha procurado proyectar imagen de seriedad en el ejercicio del cargo.
Sin embargo, asegura el también vocero del expresidente Ricardo Martinelli, ese pedestal está hoy en duda, a raíz del caso Mayer Mizrachi.
“Confirmado, que Mayer Mizrachi, ni se fugó, ni cometió delito alguno para ser liberado en Colombia; quedan a la Canciller solo dos caminos: renunciar o denunciar”, planteó Camacho.
La fuente añadió que se trata de un "garrafal error al difundir supuesta información falsa, generada por la cancillería panameña".
En tanto que Silvio Guerra, apoderado legal de Mizrachi, expresó que Panamá está “en pañales” a la hora de defender a sus nacionales.
“Tóquele usted un ciudadano a Estados Unidos y se activa toda la autoridad para protegerlo, independiente de lo que se diga sobre él”, aseveró.
Ayer, el Instituto Nacional, Penitenciario y Carcelario de Colombia emitió un comunicado en el que aseguraba que el Fiscal General de la Nación de ese país, cancelaba la orden de captura y extradición que pesaba contra Mizrachi.
Por ende, señala el comunicado, se hizo la liberación inmediata. Mientras que en horas de la tarde de este jueves, los medios colombianos hablaban de una confusión entre funcionarios de migración y del sistema penitenciario colombiano.
Según los reportes, la legislación colombiana indica, que cuando un extranjero sale de una prisión en el país, debe ser entregado a Migración Colombia, pero eso no ocurrió. Por ello, Mizrachi salió por cuenta propia.
Pero al parecer, ni los funcionarios de migración ni los de penitenciaría, se pusieron de acuerdo al momento de cumplir con el protocolo correspondiente en estos casos.