La aprobación del proyecto de ley 491, que regula la obligación de uso de sillas de retención para niños menores de 2 años, comienza a crear polémica.
Y es que la normativa no ha caído del todo bien entre los dueños de busitos colegiales, ya que el gasto de la silla de retención "iría directamente al bolsillo de los padres de familia", sostuvo un conductor.
Según un dueño de busito colegial, para la revisión de este año, que se inició ayer en los estacionamientos del estadio Rommel Fernández, hasta exigieron las sillas para niños menores de 3 años, en repercusión a la ley aprobada la semana pasada por la Asamblea Nacional.
"El gasto que uno tiene ahora con los buses, poniéndoles modificaciones de las sillas, eso no se va a poder. Es un gasto que se les pondrá a los padres, y ellos no pagarán eso", sostuvo el transportista.
Con la propuesta, pendiente de sanción, los primeros afectados serán quienes se dediquen al transporte selectivo, ya que deben hacer la inversión para adquirir las sillas.