Activistas en Panamá de la organización internacional Ciudadanos por un Clima Vivible (CCL por siglas en inglés) realizan ya acercamientos con autoridades del Ambiente, de Energía y de los órganos Legislativo y Ejecutivo para proponer un plan que de seguro dará mucho que hablar en el futuro cercano.
¿Imaginas que todos los ciudadanos del país reciban un pago mensual en concepto de compensación por los daños a la salud que provocan a diario todos los hidrocarburos fósiles?
La justificación es básica: los hidrocarburos como gasolina, gas natural, bunker, diésel, e incluso el gas para cocinar, son económicos para comprar, pero sus efectos colaterales nos imponen un costo alto que pagamos con el deterioro de la salud y del ambiente.
Y si recibimos las afectaciones, también merecemos parte de las ganancias económicas.
Aunque para muchos esto suene extraño y hasta utópico, es justamente lo que sugieren el grupo de ambientalistas, profesionales de diversas ramas y voluntarios reunidos en el capítulo panameño de CCL.
Todo está sustentado en un estudio económico que avanza junto a un anteproyecto de ley, así como acercamientos con la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional y representantes de MiAmbiente.
"Hablamos de una tarifa, no un impuesto. Y en lugar de dar incentivos, proponemos desincentivar este sector para avanzar como país a la transición de energías renovables, que es el verdadero objetivo", explicó la Dra. Tamara Kellogg, coordinadora de CCL para América Latina.
La tarifa sería entre $10 y $15 anual por tonelada de dióxido de carbono emitido, lo cual iría al fondo social, cuya distribución sería equitativa, autogestionada y sin la política.
El estudio mundial "The Solutions Project" demostró que en 20 años sí es posible convertir las fuentes de energía en 100% eólica, hidráulica y solar, si hay una voluntad real.