Panamá no logra alcanzar la felicidad colectiva como país, según el último Reporte Mundial de Felicidad, ofrecido por expertos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Tras los resultados dados a conocer ayer en el Vaticano, Panamá ocupa la posición 27 de 156 países con 6.430 puntos sobre 10 y sigue lejos de igualar su mejor registro de 2013, cuando ocupó la decimoquinta casilla en este mismo informe.

Los resultados del informe de la ONU se basan en datos de 2015 a 2017 sobre el sistema político, recursos, corrupción, educación, sistema sanitario y el bienestar del desarrollo humano.
Según el reporte presentado ayer, el panameño común no es totalmente feliz con lo que recibe en pago por sus servicios, pero logra sobrevivir y tener una calidad de vida dentro de lo estrictamente necesario.
Además, la expectativa sobre una vida saludable no es muy alta, pero la libertad en la forma de vivir ha crecido considerablemente.
Para algunos sociólogos, las incongruencias entre el resultado del reporte y la realidad panameña no son sorpresa.
"La cultura del panameño es de fiesta, diversión y alegría. Al panameño promedio no le gusta preocuparse por las cosas que no tienen remedio", apuntó un especialista en el estudio del comportamiento humano.
"No importa si hay deudas, si hay que comer arroz con huevo, después de que haya lo mínimo para poner en la mesa y alcance para unos refrescos o compartir en familia, el mundo se puede caer y el panameño es feliz", aseveró el especialista.
Deducciones que encajan con la actualidad panameña. Protestas en Colón, cierres de calle en varios puntos del país, colegios que no han iniciado clases en 2018 por mal mantenimiento, y Panamá aparece entre los 30 países más felices del mundo.
"La gente no se debe engañar, que uno sea feliz no significa que no tenga problemas. Que Panamá esté en esa lista no quiere decir que no haya problemas de desigualdad en el país".
El año pasado, Panamá ocupó la casilla 30.
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