En momentos en que más de 25 mil miembros de la Comunidad Misiorera Hosanna participaban ayer del “Día de la Unción de Dominio”, y todos se encontraban arrodillados pidiendo la bendición a Dios para el país, el presidente Ricardo Martinelli hizo su entrada a la tarima principal instalada en el Rommel Fernández.
El mandatario, quien se sentó en la segunda banca de la primera fila, junto al secretario de Comunicación del Estado, Luis Camacho, y separado por tres puestos del director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, quien llegó minutos antes, fue recibido por miembros de la congregación y por un fuerte abrazo del pastor Edwin Álvarez.

Esta es la segunda vez que el mandatario participa de un acto de esta congregación, pues cuando era candidato presidencial también lo hizo.
Álvarez derramó sobre la cabeza del mandatario aceite como símbolo de bendición.

Minutos antes de que Martinelli recibiera la unción, se dirigió a los panameños que presenciaban el acto y dijo: “Quiero darle gracias a Dios que estamos todos con vida aquí, quiero pedirles a ustedes que oremos para trabajar juntos, para combatir la violencia, la delincuencia... ayúdennos a orar, queremos un mejor Panamá y sabiduría para gobernar”.
En su discurso, el presidente llamó fariseos a sus detractores y dijo que los perdonaba, al tiempo que agradeció al pastor Álvarez por todas las oraciones que ha hecho por el país. Durante la unción, altos miembros de la congregación evangélica hicieron un círculo frente al presidente, pusieron sus manos sobre su cuerpo y le agarraban la mano mientras Álvarez oraba por él, su familia y el país.

Una vez recibida la unción, el mandatario se limpió la frente del aceite, regresó a su puesto y se mantuvo de pie pero, cuando se sentó, el presidente Martinelli sacó su celular, al igual que Camacho, mientras Álvarez hablaba y por más de media hora se decían cosas al oído y utilizaban sus celulares.
Martinelli escribió en su cuenta de Twitter: “He sido ungido en la tarde de hoy por el apóstol Edwin Álvarez. Oremos todos por Panamá y pidamosle a Dios que nos siga bendiciendo a todos”.
Martinelli participó de todas las actividades de la congregación y antes de finalizar el acto se levantó y extendió sus manos arriba, 12 veces al igual que todos los miembros que participaban del acto, como muestra de agradecimiento a Dios por las bendiciones que se recibirán durante este año.
Acto.
A esta actividad, que se inició a las 2:00 p.m., asistieron unas 30 mil personas, sin embargo, no todas pudieron entrar y sentarse en las graderías del estadio, puesto que hubo gran asistencia y tuvieron que quedarse en los predios de este.
Los Rabanes y otros cantantes de música cristiana amenizaron la actividad. Roberto Orellana, cantante chileno, dio inicio con su canción “Úngeme”, mientras que Álvarez como todos los años desde su helicóptero roceaba aceite y “bendecía a los miembros de su congregación”.
El helicóptero sobrevoló el estadio por 15 minutos.
A este acto, panameños de todos los corregimientos se hicieron presentes identificando a su comunidad con un color.
De verde se encontraba el corregimiento de Santa Ana; de azul, los moradores del distrito de San Miguelito; de rojo, los de la ciudad capital; y de blanco, los que venían del interior del país.