La salida del secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Manuel Domínguez estaría ligada a presiones ante el fracaso del Gobierno, al menos así lo piensan quienes en un pasado han desempeñado este cargo.
En este sentido, Boris Moreno, quien ha fungido en la secretaría de prensa estatal, en el Gobierno de Ernesto Pérez Balladares, y la vocería del Partido Revolucionario Democrático (PRD), manifestó que existen varios factores que han ejercido presión hacia el encargado de la imagen del Gobierno y su renuncia ya “era la crónica de una muerte anunciada”.
Ello ante las presiones emanadas de las encuestas que en los dos últimos años han demostrado una mala calificación ciudadana.
Explicó que Domínguez tuvo a su cargo todas las relaciones públicas del Estado, y en consecuencia lo han llevado a tomar esa decisión “seguramente porque existen muchas presiones a nivel interno”.
Agregó que en este Gobierno “la Secretaría de Comuncación del Estado no ha tenido un desempeño atinado en la manera de comunicar”.
Esto debido a que en los tres primeros años de gestión, y en su comunicación hacia el país, siempre se dijo frases como: “vamos a hacer, queremos entregar, iremos a entregar tal obras, y en ningún momento que se habían entregado proyectos o realizado obras reales”.
En tanto, el exsecretario de Comunicación del Estado, Luis Eduardo Camacho, evaluó que el principal problema que enfrentó Domínguez fueron las “pocas cosas positivas que comunicar”.
“Un presidente controlador y acaparador; un Secretario de Comunicación sin autoridad y sin acceso ni confianza de presidente”, describió Camacho.
Por su parte, Manuel Domínguez, quien debió atender situaciones de crisis como los Papeles de Panamá y el caso Odebrecht, agradeció al presidente la “oportunidad de servir al país y trabajar junto a un equipo que está haciendo que el Panamá que crece llegue a todos”.