En medio de contradicciones sobre los motivos de su decisión, Bosco Ricardo Vallarino renunció ayer a su cargo en la Alcaldía de Panamá.
En una carta enviada a la gobernadora Mayín Correa, Vallarino explicó que dejaba su cargo al consultar con su familia y su médico sobre su estado de salud, luego de que el miércoles, en horas de la tarde, sufriera una arritmia cardiaca y se le subiera la presión, padecimientos que lo mantienen internado en el Hospital Punta Pacífica.

“Hago de su conocimiento mi decisión de presentarle mi renuncia como alcalde del distrito de Panamá, al presentar afectaciones que me obligan a someterme a un tratamiento radioactivo que pueda revertir dos severas afectaciones que pesan sobre mi salud”, registró la nota, recibida por el vicegobernador, Manuel Hernández, a las 9:12 a.m.
Hernández sostuvo que una vez recibida la nota se le notificó a los magistrados del Tribunal Electoral, al Consejo Municipal y a los medios de comunicación, para que supieran lo que estaba sucediendo.

No obstante, miembros de la cúpula del Partido Panameñista aseguran que la renuncia se debió a presiones y amenazas por parte del presidente Ricardo Martinelli, que supuestamente le hizo a Vallarino en la noche del pasado martes en la Presidencia.
Pese a las denuncias, los panameñistas nunca especificaron en qué consitían la presión y amenazas, y se limitaron a decir que el mandatario le dijo que lo metería preso.

Tras las acusaciones, el mandatario salió al paso de estas, indicando que fue Vallarino quien le solicitó una reunión.
“El señor alcalde me pidió una cita tarde en la noche y me dijo que quería conversar conmigo. Yo se la di”, dijo Martinelli.

Agregó que Vallarino consideró como buena la idea de que la ministra de Gobierno, Roxana Méndez, asumiera el cargo de alcaldesa y continuara con los proyectos del municipio.
Por su parte, el vicepresidente y presidente del Partido Panameñista, Juan Carlos Varela, catalogó de lamentable la forma como actuó el Gobierno.

“Este es un tema muy serio, que va más allá de un partido político, de las personas, es un tema que tiene que ver con el país y su institucionalidad”, dijo Varela. Mientras, la esposa del alcalde, Anabel Espino de Vallarino, dijo que los médicos le indicaron a su esposo que, de continuar así, sufriría un infarto e incluso podría morir.
“Ahora tenemos paz, lo que venga del Gobierno ya no es cuestión que nos preocupe... lo único que deseo es que el presidente gobierne con los mejores”, manifestó la señora de Vallarino.