La lucha contra la corrupción en Panamá es el argumento usado por el Gobierno para procesar a enemigos políticos, pero en estos tres años ha excluido a los allegados al poder.
En este sentido, el analista político Ebrahim Asvat señaló que "en Panamá la corrupción siempre es el problema del otro. Nadie parece ver su propia corrupción".
Ello cuando el problema no es aceptado por parte del presidente Juan Carlos Varela, quien este fin de semana sostuvo que "Panamá llegará a ser un país objeto de estudio de cómo se sacó la corrupción de la administración pública sin afectar a la población".
Las palabras del mandatario surgen en medio de los cuestionamientos que realizan ciudadanos y sectores organizados sobre las fallas que viene cometiendo el sistema de justicia en los casos en los que se ha señalado corrupción del Gobierno.
Fallas como en el caso Odebrecht, de las cuales autoridades eclesiásticas como el arzobispo metropolitano José Domingo Ulloa han resaltado que "el pueblo reclama cambios y así lo ha dejado claro en las recientes manifestaciones pacíficas en la calle".