Piratas, corsarios y filibusteros

Este fenómeno conocido en todas las épocas de la historia continúa actualmente, pero con diferentes actores y con Patente de Corso, esta expresión se refiere a la carta o documento oficial que alguien podía presentar para demostrar que estaba autorizado para persecución o saqueo de naves autorizados por su gobierno.

La velocidad de sus barcos era su principal arma, ya que su misión era alcanzar y abordar grandes galeones cargados de mercancía. El pirata (tomado del griego peirates) bandido saqueador, es la persona que navega sin licencia y asalta y roba barcos en el mar o en las costas. Los filibusteros llegaron a ser considerados los más crueles piratas del Caribe apoyados por Inglaterra y Francia: al final fueron perseguidos por estas potencias unos fueron ahorcados y otros simplemente desaparecieron, esto a manera de introducción.

Ahora vamos a ver a nuestros piratas móviles que violan el Decreto Ejecutivo N.° 640 por el cual se expide el Reglamento de Tránsito vehicular de la República de Panamá.

 

El artículo 62 del Decreto Ejecutivo 640 establece que la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre regulará las especificaciones técnicas de los vehículos destinados al transporte público de pasajeros en cualquiera de sus modalidades.

Cómo es posible que empresas multinacionales inviertan sumas millonarias sin garantías, ya que con estos piratas, en aparente patrocinio y con Patente de Corso, siguen haciendo de las suyas, esa es una de las causales por las que metrobús fracasó y, lo más triste de esta incompetencia gubernamental es que se paga con nuestros impuestos los desaciertos en lo referente al transporte público.

Además, la flota vehicular de piratas es muy grande. En este negociado hay monogordos y con corbata blanca, ya que dichos piratas utilizan los mismos puertos para recoger sus pasajeros y los inspectores de tránsito que tienen que velar que se cumpla con dicho reglamento, se hacen de la vista gorda en perjuicio de las empresas que en realidad respetan las reglas del juego. Debemos pedirles a nuestros padres de la patria que legislen sobre este tema en beneficio de los usuarios del transporte. Adicional si el Consejo Nacional de Tránsito y Seguridad Vial no toma las riendas del asunto, el gobierno central tiene toda la potestad de enrumbar el barco antes de que los piratas se tomen la nación y nos pase lo que le pasó a Mi Bus, que ya es historia, gracias a la guerra entre piratas, corsarios y filibusteros.

 

El silencio de los justos no se puede violar por el grito del culpable.

Abogado


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1015838
autor
Moisés Martínez |
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