A lo largo de la historia se ha considerado que un viernes que cae un 13 es un día de mala suerte o un mal augurio.
¿Sabe usted cómo surgió esta superstición? A continuación le mostramos algunos de los acontecimientos que han originado este pensamiento.
El viernes 13 de octubre de 1307 la orden de los caballeros templarios fue capturada por la Santa Inquisición y todos fueron arrestados en París.
Esa misma noche, se efectuó una enorme masacre, en donde se asesinó a todos los templarios incinerándolos en la hoguera o decapitándolos.
Solo unos pocos lograron escapar y luego contar la historia. Desde entonces, el viernes 13 se consideró un día terrible, de miedo y mala suerte.
El número 13 también se consideró como un símbolo de la mala suerte dentro del cristianismo, ya que 13 era el número de comensales que estaban en la última cena de Jesucristo.
En las antiguas creencias escandinavas y, sobre todo, en las historias folclóricas de Noruega, el 13 es un número siniestro que simboliza el Apocalipsis.
En el Apocalipsis, el capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia.
El miedo a viernes 13 también se llama triscaideicafobia o paraskevidekatriaphobia. Proviene las palabras griegas triskaideka, lo que significa 13, y la fobia, lo que significa miedo.
Muchos edificios de gran altura, hoteles y hospitales omiten el piso 13, e, incluso, muchos aeropuertos no tienen puertas numeradas con el 13. En muchos lugares del mundo sentar a 13 personas en una mesa es también señal de mala suerte.
Sin embargo, estudios han probado que el viernes 13 no tiene ningún efecto especial sobre desgracias tales como accidentes, ingresos en los hospitales, o desastres naturales, que no parecen aumentar en esa fecha más de lo habitual.