La riqueza hidrológica del Canal de Panamá, además de ser la fuente primordial para el tránsito de los barcos, provee cerca del 95% del agua potable para los habitantes de las ciudades de Colón, Panamá, San Miguelito y áreas de Panamá Oeste.
El Canal de Panamá obtiene el agua para su funcionamiento de los lagos Gatún y Alajuela, que se abastecen del río Chagres.
En 1914 se decidió que el Chagres sería utilizado para formar el lago Gatún, que por un tiempo fue el lago artificial más grande del mundo. En 1935, el Chagres fue represado para formar el lago Alajuela, recordó Carlos Vargas, vicepresidente ejecutivo de Ambiente, Agua y Energía de la ACP.
Ambos lagos proporcionan agua a un 55% de la población del país, es decir, cerca de 1.9 millones de habitantes, indica Vargas.
En tanto, llenar una cámara del Canal actual requiere de 101 mil metros cúbicos de agua, cerca de 52 millones de galones por cada tránsito.
El correcto funcionamiento y aprovechamiento de las fuentes hídricas corresponde a la ACP.
En este sentido, la entidad maneja los niveles de los lagos, opera y mantiene el sistema de pronósticos hidrometeorológicos y de producción y distribución de agua potable en Miraflores, Monte Esperanza y Mendoza.
Adicional, ejecuta un programa continuo de mantenimiento de represas y vertederos de agua, suministra agua fría para climatización de edificios e instituciones gubernamentales y evalúa las necesidades de crecimiento y desarrollo de nuevos programas de agua y saneamiento en el Canal y su cuenca.
Por esto y otros factores, la administración responsable que hace el Canal de Panamá lo ha consolidado como el "gran administrador de la riqueza hídrica".
No obstante, en los últimos años, el desarrollo y el crecimiento de la población, así como el incremento de la actividad humana en sus riberas, se han convertido en las principales amenazas de la vía.
El fenómeno de El Niño también ha estado presente en la historia del Canal, con efectos severos.