Con un año y medio de retraso y más de 3,000 millones de dólares en reclamos por sobrecostos, el Canal de Panamá pone en operación, el 26 de junio de 2016, su más ambicioso proyecto: el tercer juegos de esclusas.
Aunque el tiempo de espera, según Giusseppe Quarta, presidente CEO de Grupo Unidos por el Canal (GUPC), consorcio encargado de la obra, está dentro de los rangos permitidos para este tipo de megaobra, lo que preocupa a la administración de la vía interoceánica es el costo final del proyecto.
Según el administrador del Canal de Panamá, Jorge Luis Quijano, se trata de unos 3,569 millones de dólares en reclamos interpuestos, de los cuales se han resuelto en valor 933 millones de dólares, 349 millones de dólares a favor del consorcio.
El proyecto de ampliación del Canal, a través de la construcción de un tercer juego de esclusas, se anunció en el mes de abril de 2006, para lo cual se suponía una inversión de global de 5,250 millones de dólares que se autofinanciarían con el peaje del Canal y un acuerdo de crédito con acreedores multinacionales por 2,300 millones de dólares.
En tanto, el GUPC, liderado por la española Sacyr Vallehermoso, la italiana Impregilo, la belga Jan de Nun y la panameña Constructora Urbana S.A. (Cusa) firmó en el 2009 el contrato por 3,118 millones de dólares.
La ampliación del Canal de Panamá debía culminar en el 2014, justo cuando la vía interoceánica cumplía sus 100 años de servicio al comercio mundial.
No obstante, en el 2010 comenzaron a gestarse los conflictos entre el GUPC y la Autoridad del Canal de Panamá, que alcanzaron su cumbre entre el 2012 y 2014, cuando se declaró la suspensión de la obra.
El consorcio basa sus reclamos en supuestas anomalías no especificadas en los estudios de la ACP, sobre la mezcla de concreto y la calidad del basalto para la construcción del nuevo juego de esclusas.
Adicional, el consorcio reclama compensaciones por huelgas de los sindicatos de obreros, así como los costos adicionales incurridos por días feriados no contemplados en el contrato, entre otros.
Para abril de 2015, Sacyr ya fijaba los sobrecostos de la obra en 2,698 millones de dólares, mientras que para mayo de 2016 esta cifra, según el presidente de la empresa española, Manuel Manrique, ya estaría superando los 5,000 millones de dólares.
Sin embargo, para el Canal de Panamá el reclamo de 3,569 millones de dólares, de ser reconocidos a favor de GUPC, fijaría el costo final del proyecto en unos 8,819 millones de dólares, sin contar, los cerca de 1 millón de dólares diarios dejados de percibir, según la ACP, por los retrasos.
Paralización y arbitraje
Las diferencias con el contratista no pudieron ser resueltas en las instancias primarias, por lo que las mismas se elevaron a la Junta de Resolución de Conflictos (DAB), tercer y última instancia.