Pa’lante, no hay pa’tras

Por: Redacción 08/03/2014

Los panameños hemos estado bombardeados de anuncios publicitarios cada 4 años y medio, cuando se inician las campañas políticas y este año no es la excepción. El Gobierno Nacional ha trabajado en todas sus trincheras en pos de ir el 4 de mayo a decirle al electorado:  Aquí estamos, este es nuestro trabajo y esta será nuestra hoja de ruta si nos otorgan su confianza.
Curiosamente los partidos opositores tildan lo antedicho como campaña sucia, utilización de fondos públicos para la obtención del voto popular, o bien falta de ética. ¿No es la finalidad de todo gobierno trabajar, crear y construir políticas económicas sostenibles, obras sociales e infraestructuras que les permitan ganar la confianza y la voluntad del electorado?
Culpamos a un gobierno que ha trabajado o a aquel que hoy dice haber descubierto las soluciones para todos nuestros males, mientras en sus épocas gloriosas simplemente se benefició del poder; culpamos a quien nos ha dado un ritmo de crecimiento económico sostenible o a aquellos que vieron cifras económicas similares durante sus gestiones, pero no contaron con la vocación, dedicación o intelecto para invertirle en obras que atrajesen más capital de inversión y trabajo. Mal podemos ondear banderas o gritar apellidos, sin antes descubrir la verdad detrás del rostro de las promesas que muy bien me recuerdan mis años de conquistas banales, es decir, palabrería sin corazón, interés propio y conocimiento del futuro incumplimiento.
No es culpa de este gobierno el contar con una hoja de vida superior a la de los anteriores, al haberse tomado en serio la necesidad de forjar una nación que pedía a gritos cambios evidentes en sus sistemas, que en algunos, aún hace falta.
Algunas de las campañas políticas de nuestro entorno, de las que muchos esperamos ideas y propuestas, nos inundan demasiado a menudo con pequeñas frases vacías de contenido redactadas en un español gramatical y ortográficamente incorrecto. Es una demostración más de irrespeto a la ciudadanía que se ve obligada a leerlas y oírlas hasta la saciedad. Este es el caso del “Panamá es pa’lante, no hay pa‘tras”.
Como tantas otras modas que se recrean en lo vulgar suelen extenderse con facilidad y prontitud. Como panameños debemos prestar atención a las propuestas íntegras y evitar la chacharería de políticas demagógicas.
Debemos prestar atención a estos eslóganes que, al menos en su forma, demuestran en qué poca consideración nos tienen los que los promueven, insultando nuestro intelecto y nuestro amor por la patria.