Cuenta con un dispositivo colocado en la nuca y conectado por Bluetooth al teléfono móvil o al reloj inteligente del entrenador, quien desde allí puede enviar una señal al gorro para que vibre y avisar así al nadador ciego de la proximidad de la pared.
El nuevo sistema, bautizado como Blind Cap, ha sido desarrollado en España por Samsung Electronics y la agencia Cheil España con la colaboración del Comité Paralímpico Español, es compatible con dispositivos que emplean el sistema operativo Android y también es capaz de almacenar datos e información de los entrenamientos, así como analizar los progresos en las series.
Aunque todavía se encuentra en fase de pruebas y no estará homologado a tiempo para los Juegos Paralímpicos que se celebrarán del 7 al 18 de septiembre en Río de Janeiro, el gorro ya ha sido probado por el nadador Israel Oliver, que fue medalla de plata y también de bronce en Atenas 2004 y que ha cosechado también oro, plata y bronce en los campeonatos europeos de Eindhoven 2014, Glasgow 2015 y Funchal 2016.
El sistema tradicional, empleado desde hace 56 años, consiste en que el entrenador golpea al nadador con un palo de punta acolchada en la cabeza o en el cuerpo para avisarle unas brazadas antes de que llegue a la pared y evitar la colisión con ella.
Como alternativa, Vaquero emplea para los entrenamientos unas tiras de plástico de burbujas cuyo tacto alerta al nadador de la proximidad con el borde de la piscina, pero este método tampoco está homologado ni siquiera a nivel nacional.
Un primer paso
Por ello, considera el gorro vibrador como "una gran idea, de la que se ha dado el primer paso" para desarrollarla, aunque el prototipo, que todavía no ha sido comercializado, precisa mejoras.
Con el diseño actual, el nadador no alcanzaría su rendimiento máximo dado que "iría más pendiente de la vibración que de la competición", por lo que "necesitamos un sistema automático" para que el nadador ciego pueda ser realmente independiente.
Leardy ha indicado a Efe que los banderines de señalización se encargarían de emitir las señales que recibiría el gorro, aunque todo el sistema debería recibir el visto bueno del Comité Paralímpico Internacional, órgano encargado de la reglamentación, para poder desarrollarse formalmente.
Esta independencia evitaría además posibles trampas.