De improvisación en improvisación se ejecuta el programa Barrios Seguros que se implementa en la provincia de Colón, dijo Samuel Bennett, diputado suplente y representante del corregimiento de Cristóbal.
Solo hace dos días, los pandilleros dejaron un saldo de una persona fallecida y varios heridos en Colón.
Representantes de la oficina de seguridad integral encargada de impulsar la prevención y seguridad ciudadana, acudió al Consejo Municipal de Colón, por pedido de los ediles, para dar a conocer los avances del programa.
El representante -señaló Benett- dijo que no hay una prevención porque no están trabajando con el pueblo e hizo una comparación con el antiguo programa Prosi que contaba con un marco lógico.
Incluso con fondos de organismos internacionales y sí fue eficaz, sin embargo, dijo desconocer a dónde fueron a parar esos fondos y por qué la actual administración no continuó con los proyectos.
Además se refirió a la juventud sana, que estudia, y preguntó qué respuesta se les va a dar a ellos, agregó que en el corregimiento de Cristóbal se requiere esa intervención urgente, ya que se necesita disminuir los índices de violencia.
Por su parte, Edgar Morales, representante del programa, dijo que ellos trabajan con las autoridades locales para ayudar a los jóvenes que están en riesgo social, con capacitaciones laborales, que ofrezcan oportunidades reales.
Añadió que la visita con los representantes del distrito de Colón, contribuyó para escuchar a los ediles, a fin de seguir mejorando el programa social.
En este panorama, Julio Antonio Salazar, de 41 años de edad, no ve con buenos ojos que este programa continúe, al considerar que no se ha visto ningún cambio en los jóvenes que pertenecen a las pandillas, muestra de ello, dijo, es que hace dos días falleció un joven, y dos mujeres quedaron heridas en medio de balacera entre pandillas.
A juicio de este contador, se envía un mal mensaje a la sociedad, en la que se premia a los jóvenes que delinquen en contra de los hombres y mujeres honrados que salen a trabajar, pagándoles sin ningún tipo de control.
Esto lo ha vivido la señora Hercilia Robinson, una jubilada de 73 años de edad, a quien en más de dos ocasiones han intentado venderle los bonos que les dan en el programa Barrios Seguros, por 40 dólares en efectivo.
"Se les puede ver temprano en los supermercados de la localidad, intentando vender los conocidos bonos", señaló Robinson.
No obstante, el pastor evangélico Abdiel Bravo, quien atiende a unos 60 jóvenes de este programa, en los predios de la calle 7 avenida Meléndez, es de la opinión que el mismo es positivo, porque ha cambiado la vida de las personas, al crear en ellos, el sentido de responsabilidad.
Datos
Testimonio
Luis es un joven pandillero de 19 años de edad, para él, el programa ha funcionado, porque le ha permitido asistir a capacitaciones de electricidad en el Inadhe, lo que lo ha motivado a aplicar en busca de un empleo en la empresa privada, en el área de los puertos, donde es necesario mano de obra bien calificada.
Él proviene de una familia desintegrada, donde su padre abandonó el hogar, dejando la carga a su mamá, con sus dos hermanos.
Estando solo y sin recursos, las pandillas lo reclutaron, lo que lo llevó a malos pasos, pero considera que el programa Barrios Seguros es positivo si se aplica a las opciones que te brindan, aunque asegura que algunos de sus compañeros no tienen esa intención de cambiar y convertirse en personas de bien alejadas de la delincuencia.