Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 20% de la población femenina en países desarrollados es adicta al tabaco. Mientras, en los países en vías de desarrollo el porcentaje baja a 9%. Los efectos a largo plazo que trae este mal son cáncer de garganta y boca, enfermedades del corazón y vasos sanguíneos, enfisema, cáncer de pulmón, las úlceras y también infertilidad.
Pero muy contrario a lo que se piensa, no tienen que pasar años para que el cigarrillo haga de las suyas. Un estudio que se realizó en Estados Unidos, que fue publicado en "Chemical Research in Toxicology", o en español "Investigación Química en Toxicología", mostró que los productos químicos que causan el cáncer se forman rápidamente después de fumar. Los expertos también examinaron el nivel de compuestos químicos vinculados al cáncer, hidrocarburos aromáticos policíclicos en 12 pacientes.
Al tener en cuenta el ritmo con que las personas están dejando este hábito, se estima que para 2034 los hombres entre 50 y 85 años tendrán un 22.5% más posibilidades de vivir que lo que tenían en 2013. Un porcentaje que disminuye al 7.4% para las féminas.
Dicho esto, te dejamos con cinco razones que te harán pensar dos veces si ese paquete de cigarros vale la pena.
- A los 20 minutos. La presión arterial y la frecuencia cardiaca regresan a sus niveles normales.
- A las 8 horas. La respiración es más profunda y hay mejor oxigenación.
- A partir de las 48 horas. Se normaliza el gusto y el olfato.
- A las 72 horas. Se normaliza la función respiratoria.
- A los seis meses. Se reducen los catarros, resfriados, bronquitis y molestias de la garganta.
- Un año después. Se reduce a la mitad el riesgo de infarto y es menor el de embolias cerebrales.
- De tres a cuatro años después. El riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se iguala a los que nunca fumaron.
- 10 años después. El riesgo de padecer cáncer de pulmón se iguala al de los no fumadores.