El privilegiado enclave de la bahía, testigo del devenir de la historia y reconvertido ahora en escenario obligado de continuos "selfies", ha disparado el precio del metro cuadrado de las viviendas con vistas a la playa, que encabezan también las clasificaciones del mercado inmobiliario español.
Esta playa de sustrato arenoso, que cuenta con una longitud de 1,350 metros, una anchura media de 40 metros y una superficie de 54,000 metros cuadrados, vive al vaivén de las mareas.