Miguel Bosé, quien se encuentra desde hace algún tiempo realizando su gira denominada "Estaré" por varios países, antes de arrancar su "show" se muestra feliz con su público y dedica un tiempo para charlar con los que asisten a verlo.
Finalizado uno de esos conciertazos, en una amena entrevista con el diario ABC, este panameño de nacimiento tiene dos temas de los que no quiere hablar, o mejor dicho uno: la muerte. Acaba de decir adiós a dos de las personas más importantes en su vida (Bimba Bosé y David Delfín), y prefirió centrar la conversación en la apretadísima agenda que le espera y que increíblemente ha sido capaz de memorizar al dedillo. "Después de Madrid iré a Barcelona el 26, el 30 a Córdoba, y el 1 de julio a Valladolid. Luego retomo el 25 de julio en Vigo, el 29 de julio en Tenerife, el 4 de agosto en Marbella, el 9 en el Festival de Cap Roig", dijo el artista.
Entre tantos temitas, Bosé resaltó que después de sus 40 años algo que le falta hacer es una banda sonora. "Me lo propusieron dos veces, para una película española y otra mexicana, y tuve que decir que no a las dos, por falta de tiempo. De eso hace mucho, porque la gente ya ni se me acerca porque sabe que no tengo tiempo. Pero lo haré, lo haré. Ya estoy de vuelta en ese mercado (risas)", agregó.
Respecto a su historia en la industria musical y su moraleja, mencionó: "he sido capaz no solo de desarrollar una forma de entender la música y de componerla, sino de hacerla sonar. El Miguel Bosé productor es vital, porque el sonido Bosé es inconfundible. Es una música particular, y aunque he evolucionado, he mantenido una coherencia que ha sido una apuesta difícil. He tenido cumbres altísimas y simas profundísimas, pero cuando la gente sabe que tu apuesta es firme, te espera, y te perdona. Sabe que si hago algo es por necesidad".