El drama atestó este jueves, de forma literal, la sala donde se llevó a cabo el juicio contra nueve de los diez imputados por el asesinato de cinco jóvenes panameños de origen asiático.
El dominicano Alcibiadez Méndez, asesino confeso de la masacre, tomó la palabra en este cuarto y último día de audiencia en el Segundo Tribunal Superior de Justicia, en la Corte Suprema.
Su primera acción de Méndez fue clavar su mirada sobre los rostros esquivos de decenas de familiares de las víctimas, quienes pidieron de antemano al juez, que perferían que el acusado no revolviera el pasado relatando los macabros hechos.
La presencia de los parientes de los asesinados por Méndez y Gilberto Ventura Ceballos entre 2010 y 2011, aumentó por tratarse de la última jornada del famoso caso.
Al recibir la orden del juez para hablar, Méndez se arrodilló, inclinó su rostro al suelo y entre lágrimas y sollozos, pidió, rogó que lo perdonaran.
"Les pido perdón (llanto fuerte)... Sé que les hice mucho daño a estas familias".
Entonces, muchas miradas se entrecruzaron, como consultándose unas con las otras. La mayoría de los seres queridos de estos muchachos, asintió de forma positiva con la cabeza. Hicieron el movimiento del cuello que se interpreta como un sí.
Posteriormente, Méndez, esposado de pie y manos, declaró que él y Ventura Ceballos son los únicos responsables del secuestro y crimen de los jóvenes comerciantes.
Añadió que Ceballos le propuso depositar el dinero, producto de los secuestros, en una entidad bancaria ubicada en Panamá Oeste, donde presuntamente laboraba la esposa de este.
También le dijo al estrado que los demás imputados son inocentes.
Se supo que la audiencia se mantiene en receso ya que probablemente hoy se conosca la deliberación del juez a cargo de este proceso.