Son prácticamente idénticos a los billetes normales, están impresos en el mismo papel que los euros de verdad y tienen también casi todos sus sellos de seguridad: marcas de agua, relieves, hologramas y hasta número de serie.
Sin embargo, el billete puesto en circulación en Alemania carece de valor real. Se trata de una moneda dirigida a coleccionistas y turistas que pasen por el estado alemán de Schleswig-Holstein con el objetivo de que puedan llevarse un recuerdo.