Cuando apenas intentaba recuperarse de los estragos turísticos que ha dejado la crisis de refugiados, la idílica isla griega de Kos fue golpeada la madrugada de ayer por un terremoto de una magnitud de 6.6 en la escala de Richter, y dejó dos turistas muertos y más de un centenar de heridos.
A las 01.31 de la madrugada hora local, el sismo, cuyo epicentro se encontraba entre Kos y la ciudad turística rusa de Bodrum, a unos 10 kilómetros de profundidad, sacudió por casi medio minuto la isla.
Según muestran imágenes transmitidas por los medios locales, en cuestión de minutos se derrumbaron parcial o totalmente una serie de edificios antiguos, entre ellos el minarete de la mezquita o partes de las iglesias de San Nicolás o de Ayía Paraskevi.
Dos turistas, un sueco de 27 años y un turco de 39, que se encontraban en un céntrico bar, murieron al desplomarse el techo del establecimiento.
Ochenta personas tuvieron que ser atendidas en los hospitales, de las cuales 10 permanecen ingresadas -siete en estado grave-.