El gobierno de Venezuela inauguró un nuevo capítulo del enfrentamiento con la oposición al instaurar una Asamblea Constituyente integrada por sus partidarios desafiando un creciente rechazo internacional, incluido El Vaticano, que teme la deriva autoritaria del país.
Los 545 delegados de la Constituyente, que reescribirá la Carta Magna, asumieron sus bancas en una sala del palacio legislativo a pocos metros de la cámara donde se reúne la Asamblea Nacional, dominada por los rivales políticos del gobierno, que exhortaron a sus seguidores a marchar.
"Hoy empezaremos a actuar desde esta Asamblea Nacional Constituyente... No se sorprendan porque llegó el poder constituyente originario a Venezuela", dijo al ser investida presidenta la excanciller Delcy Rodríguez, que acusó a los manifestantes opositores de "violentos" y "fascistas".
Cientos de simpatizantes del gobierno acompañaron a los miembros de la Constituyente a su toma de posesión con banderas venezolanas y retratos del expresidente Hugo Chávez, que prometieron devolver al edificio neoclásico, al grito de "¡Volvió!".
La imagen fue retirada del palacio en 2015, cuando quedó en manos de la oposición.
La primera dama Cilia Flores y el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, encabezaron la movilización oficialista.
Cabello hizo los nombramientos de la junta directiva de la Constituyente y aseguró que una de las primeras tareas del organismo será confrontar al Congreso opositor y a la fiscal general Luisa Ortega Díaz, que antes simpatizaba con el gobierno pero rompió recientemente con Maduro.
El presidente Nicolás Maduro, que ha dicho que usará la Constituyente para sancionar a la oposición, no asistió a la toma la sesión inaugural, aunque lo tenía inicialmente previsto.
Maduro adelantó que la Constituyente despojará a los parlamentarios de su inmunidad mientras que los legisladores advirtieron que sólo abandonarán el recinto por la fuerza.
"Para acabar con el Parlamento tendrán que matarnos", declaró el vicepresidente primero de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara.
Cada vez más países anunciaron que no reconocerán la Constituyente. La última crítica vino del Vaticano, que sostuvo que ésta "más que favorecer la reconciliación y la paz, fomenta un clima de tensión y enfrentamiento e hipoteca el futuro". En tanto, el presidente francés Emmanuel Macron exhortó a renovar los esfuerzos para una mediación que evite un mayor derramamiento de sangre.