Un numeroso grupo de extracontinentales vuelven a aglomerarse en la frontera de Paso Canoas en la provincia de Chiriquí, en busca de mejores condiciones de vida tratando de atravesar a otros países.

Los migrantes extracontinentales de países como India, África y Nepal en su mayoría, han elevado la cifra a unas 100 personas entre niños mujeres y adultos, varados en la frontera, quienes han llegado a Panamá desde hace varias semanas.
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Los extracontinentales pidieron a las autoridades no ser deportados a su país, donde el hambre y la guerra los obligó a dejar sus hogares, en busca de una mejor condición de vida en Los Estados Unidos.
Los migrantes se mantienen en toda la frontera bajo la vigilancia del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y que decir de la vigilancia que ha montado la fuerza pública de Costa Rica para no permitir su paso.
Uno de los extracontinentales oriundo de África, señaló que han tenido que pasar muchas dificultades para su llegada a Paso Canoas, la frontera de Panamá con Colombia a través de la selva, les trajo robos, las pocas cosas de valor que traían consigo se las quitaron.
“Hemos tenido que pasar por la selva, corrimos mucho peligro, la frontera de Colombia con Panamá es muy peligrosa, nos robaron dinero, ropa y lo poco que teníamos valor, solo queremos una oportunidad de llegar a Estados Unidos, junto a nuestras familias”, señaló el migrante.
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Los extracontinentales dijeron que llegar a Estados Unidos es más fácil para trabajar y tener una mejor calidad de vida ya que en sus países existe mucha pobreza y mucha guerra, por eso se arriesgan y atraviesan varios países.
Según el grupo de extracontinentales, llegaran muchos más a la frontera de Paso Canoas, ya que han quedado otros en la frontera con Colombia que apenas ingresan.
Los extracontinentales están claros que las políticas de Estados Unidos y del nuevo presidente Trump no son fáciles, pero están seguros que con la ayuda de Dios se les brindara la oportunidad de poder llegar a su destino.
Para mediados del año pasado más de 700 extracontinentales permanecieron en la frontera de Paso Canoas por más de cinco meses hasta que el gobierno de Panamá logró llegar acuerdos para que continuaran su paso hacia Estados Unidos.
La llegada de estas personas a la frontera de Paso Canoas activa las alarmas de las autoridades, debido a que esto es aprovechado por personas que se dedican al traslado de inmigrantes por paso clandestinos arriesgando sus vidas.