Don Pablito y la Normal Rural de David
Las historias nacionales y regionales no son necesariamente iguales. Nuestros libros escolares enfatizaban el rol del istmo en la comunicación interoceánica y la biografía de quienes lo gobernaron desde ciudad de Panamá durante la colonia, el periodo colombiano y en la República.
Buena parte del pasado provincial, los usos y costumbres de sus gentes lo aprendíamos en casa y vía la historia oral. De chico escuchaba absorto los eventos de antaño, ya fuesen naturales como terremotos, inundaciones y sequías. Otros humanos como revoluciones o mejoras como el tren y la electricidad.
Como mis abuelos maternos fueron conservadores mis héroes de las guerras civiles colombianas fueron generales como Carlos Albán o la cañonera Boyacá. Oralmente aprendí de la Guerra de Coto, la Normal Rural de David, el Ferrocarril de Chiriquí, la Panama Sugar, la Chiriqui Land Company y los coentroamericanos que con ella vinieron, de la gente de tierras altas que iniciaron el cultivo del café, sobre los guaymíes de Chiriquí Oriente y de Mamita Juana Bejarano, nuestra bisabuela indígena de río Caldera.
Mi madre me inculcó la historia de la Normal Rural de David, hoy colegio Félix Olivares, que entre las décadas de 1920-40 sentó las bases de la educación en provincia remota y aislada. Ella formó los primeros maestros que enseñaron a leer y escribir a una población abrumadoramente campesina e indígena, dispersa y analfabeta. Inculcó a sus alumnos el orgullo por la misión civilizadora del maestro que sacaría nuestra gente del atraso promoviendo el progreso. Misión que incluía nociones básicas de salud pública, el amor por el cultivo de la tierra y el cuido de la hermosa naturaleza de esta región de altas serranías, sus numerosos ríos y extensas selvas.
Fue la Normal la primera en abrirle las puertas de una carrera profesional a las jóvenes. Quince de los veinte graduandos de la promoción de mi madre, 1930, fueron muchachas. Entraron a la Normal recién salidas de primaria y tras tres años de estudios y mucho trabajo físico en la granja, salieron como maestras rurales. A caballo o en botes fueron enviadas a fundar las primeras escuelas y alfabetizar.
Me dije que debía entrevistar a los primeros graduandos de la Normal. Pasó el tiempo y nada hice. Finalmente, en 1995, entrevisté a Don Pablito Ortiz en su casa de David, poco antes de su muerte. Fue normalista de la generación de mi madre. Esto me contó del Chiriquí de inicios del siglo XX.
“Nací en 1905. Tengo 92 años. Nací en Exquisito, una regiduría del distrito de Bugaba. Todo eran montañas, selvas y rastrojos. Mi papá se llamaba Eusebio Ortiz y mi madre Rosa Muñoz. Desde chico trabajé muy duro. Trabajando en la agricultura con mi papá, con la jaba al lomo cogiendo arroz, habales y frijoles. Desde chico hasta ahora de mi edad, ya jubilado, he trabajado duro. No tengo pereza para el trabajo.”
“Mi papá era gualaqueño y se vino buscando mejores tierras. La gente de Gómez y Exquisito son gente original de Gualaca. “
“En esos tiempos la política la dominaban los partidos liberales y conservadores de la época de Colombia y que dominó por muchos años después de la independencia. Eso venia así, desde Colombia. Las familias como nosotros éramos liberales. Mi papá era liberal.”
“En ese tiempo el ganado andaba en soltura por los rastrojos donde la gente había hecho cultivos. El campesinado vivía de vender su maíz, arroz y frijoles. Los más trabajadores tenían sus puercos, vacas y gallinas. La gente salía a caballo a Bugaba a vender sus productos y comprar sus necesidades. Eran cuatro horas a caballo cruzando ríos como el Jacú, el Gariché, el Divalá, el Escárrea y el Guígala que era ya el más cercano a Bugaba."
“Entre los más ricos de Bugaba eran los hermanos Guerra: Daniel, Asención, Manuel, Florentino. Luis Hidalgo es el único tiendero grande que queda en vida. Dominaban políticamente y económicamente el distrito. Influían en el nombramiento del alcalde, el juez y el policía. Tenían mucha tierra y ganado”.
“Estaba yo en primaria, en Concepción, en la escuela de Bugaba, cuando llegó el tren. Cogió muchos años hacer el tren de David a Boquete, luego a Puerto Armuelles y a Pedregal. Eso fue una novedad. Todo el pueblo se movilizaba a ver la llegada del tren lleno de pasajeros. El tren venia de David y iba a Boquete. Era un delirio ver llegar esa máquina arrastrando tres o cuatro vagones. La gente venía a verlos llegar y salir.”
“Me acuerdo contrataron a la gente del campo para hacer los polines para vendérselos a la compañía que hizo el tren. Los labraban a hacha. Había gente que se dedicaba a labrar polines de buena madera, el macano, madera que casi es eterna.”
Antropólogo