Deserción en nuestras universidades

Por: Redacción 23/11/2017

En una época de cambios constantes, en la que se tiene que incursionar en nuevas carreras y en la que pareciese que el ritmo acelerado de los avances tecnológicos no declina ante los esfuerzos y conocimientos que se deben adquirir para ser competitivos, el estudiante universitario debe revestirse de nuevos enfoques, herramientas y quizás de una aptitud y desarrollo de habilidades que le permitan mantenerse vigente en el desarrollo mundializado que se agiganta ante los recursos que muchos tienen. Es por ello que encontramos una serie de razones que lo llevan directamente a la deserción y que analizamos para llevarles a la reflexión de lo que deben evitar para no caer en esta y optar por carreras o estudios que tengan un impacto no solo en el ámbito público- empresarial, sino que los enaltezca como seres humanos. Para encontrar las respuestas a esta disyuntiva que los lleva a la deserción debemos enumerar algunos elementos fundamentales y que nos permitirán dilucidar las razones y ofrecer alternativas de impacto en esta materia. Esta necesidad imperiosa para poder ser competitivos en el ámbito público-empresarial nos hace pensar si son realmente los intereses propios. ¿Han escogido lo que realmente les gusta y que va con los talentos innatos que como seres humanos se han transmitido a través de los genes? -De una muestra aleatoria podemos decir que no-, que muchos jóvenes optan por carreras equivocadas, desorientados de sus intereses e inclinaciones, muchos se inician en la vida universitaria sin tener objetivos claros de lo que quieren hacer en la vida, llevándolos al fracaso y a la frustración. Cuentan con principios de organización, ¿tienen hábitos de estudio, lectura, análisis de documentos? Este principio fundamental, que unido a la disciplina, pasa inadvertido en una juventud imbuida por el bombardeo constante de la música, los días feriados y "el dejar para mañana lo que puede hacer hoy", los lleva al derrotero, camino de retirarse.

Son conscientes del manejo de tiempo versus segunda lengua. En un país altamente de servicios y que va a la par con los grandes adelantos del mundo, sabemos que la gran mayoría de los jóvenes de clase media-baja adolecen de esta herramienta para competir con una gran cantidad de emigrantes que han visto en nuestro país las oportunidades que los propios ignoran. Además de estas razones básicas, pudiéramos decir que existen otras que afectan el rendimiento y, por consiguiente, la deserción universitaria, como compromisos familiares, otros que tienen que optar por trabajos y hogares distantes, tráfico pesado, carreras obsoletas y por qué no, los bajos ingresos sumados a una competencia desleal de ricos y pobres. Lo cierto es que tenemos que las universidades deben rediseñar nuevas ofertas que se orienten no solo a generar ingresos en un menor tiempo, sino que despierten el entusiasmo en nuestros jóvenes universitarios como lo son las áreas de ambiente, las finanzas, la auditoría forense gubernamental, la resolución de conflictos, el derecho tributario, las distintas especializaciones de automodal, gastronomía y las carreras técnicas que tengan que ver con el transporte, el servicio público en todas sus instancias, retomar el recurso humano como base primordial para el manejo de las máquinas versus tecnología; pero independientemente del área a la que se dirige el estudiante universitario debe armarse de perseverancia, de sentido de responsabilidad y de compromiso, tener una mente clara y estar abierto a las nuevas tendencias. Los cambios son necesarios para crecer, pero más importante es actualizarse a tiempo para ser mejores ciudadanos y profesionales acordes con las transformaciones propias de la mundialización.

La carrera que escoja debe llenar sus expectativas y el compromiso serio de no desistir, y eso es un trabajo del yo interior, de la lucha constante que como seres humanos tenemos y que no podemos solos sin la ayuda de Dios, de la mano oportuna del amigo, del jefe y, por qué no, de la familia.

Estudiante de Maestría Universidad Interamericana de Panamá.