Llegó diciembre, la Navidad

Por: Redacción 18/12/2017

Todos los años, millones de personas están pendientes de celebrar, y, en efecto, llegado el momento, así lo hacen, la Navidad. Al considerar este festejo, si tomamos en cuenta todos los países o las culturas, podemos apreciar que existen "mil y una" formas de celebrar la Navidad. Todos hacen y dicen de todo con respecto a esta fiesta (comer, gastar, decorar, regalar, viajar, etc.), gran parte del tiempo, excesivamente, al mejor estilo hedonista, materialista, maquiavelista y consumista, pero cabe preguntar cuántas de estas cosas corresponden a los valores e historia de dicho acontecimiento. Cientos de relatos y de personajes se han inventado, escrito y divulgado en el contexto navideño que le quitan o tratan de quitarle protagonismo al dueño y motivo de esta fiesta. ¿Es justo, necesario y posible que hagamos un esfuerzo por reivindicar esta celebración y corregir su forma?

Teniendo presente que el centro de la fiesta de Navidad es el Señor Jesús, vale la pena recordar que en ninguno de los escritos bíblicos en los que se hace referencia a Él, especialmente durante sus treinta y tres años de vida terrenal, consta que su nacimiento haya sido objeto de festejos de sus familiares, discípulos y amigos. En todo caso, en lo que la Biblia es suficientemente clara o prolija es en el señalamiento y cumplimiento, por parte de Él, de la misión por la cual vino a la tierra, que no fue para instaurar otra cosa que no fuese amar y servir a Dios y al prójimo. Con el transcurrir de los siglos, lo cual decimos con dolor, vergüenza y disgusto, muchos de los "seguidores de Cristo" han diseñado y establecido iglesias, religiones y organizaciones adaptadas a sus gustos, intereses y opiniones sui géneris, alejadas, totalmente, de lo que Él vivió y enseñó, lo que, en gran medida, es la causa o detonante de que muchas personas prefieran u opten por otras creencias o ideologías en una búsqueda de coherencia entre los dichos y los hechos.

Jesús no nació para algo que no fuese, reiteramos, servir y morir. Dos palabras muy trilladas en estos tiempos, pero poco analizadas y entendidas. En cuanto a servir, esta palabra está relacionada con "siervo", del latín "servus", cuyo significado es "esclavo", cuyo sentido directo es atender y ayudar a los demás, con un énfasis especial en los pobres y más vulnerables, fuera de los púlpitos y las pompas religiosas, como superiores a uno mismo. Y, con respecto a morir, Él dio su vida por el rescate de la humanidad, pero si lo aplicamos a nuestro contexto, salvo que algunos tengan que morir literalmente (como es el caso de los misioneros en países de persecución), se trata de ser abnegados a cambio de nada.

Abogado y locutor