La Revolución Rusa
La Revolución Rusa (o Bolchevique) fue un hecho que impactó al mundo y se consolidó en octubre de 1917, según el calendario juliano (noviembre en nuestro calendario gregoriano). En esta revolución, el gobierno provisional fue desplazado del poder por los bolcheviques, quienes establecieron un gobierno revolucionario. De esta forma, un disciplinado partido que contaba para la época con 200 mil miembros asumió las riendas de un Estado de 170 millones de habitantes. La importancia de la Revolución Rusa fue que significó el fin del zarismo (monarquía rusa) y fue el primer intento exitoso de establecimiento del socialismo real. Además, con el triunfo de la Revolución Bolchevique, según el historiador marxista británico Eric Hobsbawm (1999), se inició un periodo de efervescencia revolucionaria en amplias zonas del mundo.
Aparte de las causas subjetivas, es importante describir las causas objetivas que desembocaron este acontecimiento. Una de las causas de la revolución fue la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, ya que este conflicto llevó a los rusos al límite de sus condiciones de vida. Primero, el gobierno monárquico zarista fue el que entró en la guerra, y luego se negaba a retirarse. Más adelante, se hizo evidente que el gobierno provisional no apostaba por sacar a Rusia del conflicto, lo que implicaba continuar el sacrificio en vidas humanas y recursos materiales. Esta situación tenía extenuada a toda la sociedad. De hecho, el líder revolucionario ruso Lenin, maniobrando hábilmente en contra de sus oponentes (los zaristas, los mencheviques y los socialrevolucionarios), se ganó el favor popular con las promesas de "paz, pan y tierra".
Otro de los motivos de la Revolución Bolchevique fue que durante la segunda mitad del siglo XIX, la vida social en los países de toda Europa estaba caracterizada por el surgimiento de grandes bolsones de pobreza en las periferias de sus principales ciudades. Este fenómeno se debió a la exclusión de amplios sectores de sus habitantes frente a los beneficios del progreso tecnológico de la época. El resultado más palpable fue el aumento gradual de una clase trabajadora industrial que percibía bajos ingresos, al tiempo que laboraba extenuantes jornadas con pésimas condiciones. Esto generó, junto a otras razones, en una oleada revolucionaria en Europa. En este contexto europeo se inserta la preparación y el desarrollo de la Revolución Rusa.
De todo lo anterior se debe concluir que debido a la guerra y a la explotación de los trabajadores, la sociedad rusa fue llevada al límite de sus posibilidades materiales de existencia, por lo que anhelaban un cambio que llegó con la Revolución, que significó la paz, la estabilidad y la planificación que necesitaba para poder desarrollarse plenamente y así convertirse, años más tarde, en una potencia mundial.
Docente de Historia/Director del CRUSAM.