El 20 de diciembre y la falsa democracia

Por: Redacción 20/12/2017

El miércoles 20 de diciembre de 1989 marca una fecha preñada de luto y dolor para la nación panameña. Ese día se inició la última invasión norteamericana a Panamá, acto violento de violación de la soberanía nacional, el cual dio como resultado un inmenso número de panameños muertos, cuya cifra exacta aún está por precisarse. Este hecho, valorado desde una visión que raya en la traición a la patria, ha sido celebrado por quienes lo propiciaron como un momento de liberación, al tiempo que en un reciente comunicado de la Cámara de Comercio queda situado como elemento fundacional para la recuperación de la democracia. Se trata, como lo demuestra la realidad, de una posición falaz, interesada y carente de sentido nacional. Si entendemos que la democracia está asociada a la práctica efectiva de la libertad, que implica que cada ciudadano pueda satisfacer sus necesidades básicas y desarrollar todas sus capacidades humanas, Panamá está lejos de ser una democracia. Esta posibilidad, para dar algunos ejemplos, no existe para las 400 mil personas desnutridas que existen en el país, ni para el 16.6% de la población con inseguridad alimentaria, mucho menos para el 19.0% de los niños menores de 5 años que presentan algún nivel de subnutrición. Tampoco existe para cerca del 28.0% de los jóvenes que deberían estar atendiendo la educación premedia y media que se encuentran excluidos del sistema educativo.

Si entendemos, además, que la democracia precisa de una relativa equidad en la distribución de la riqueza y el bienestar, Panamá está lejos de ser una efectiva democracia. Nuestro país no solo hace parte de la lista de los 10 países con peor distribución de ingreso en el mundo, sino que, además, el índice de desarrollo humano que le corresponde se reduce en 22.1% cuando se ajusta por desigualdad. De hecho la creciente carencia de las condiciones de educación, salud, agua potable, vivienda y transporte y seguridad ciudadana que sufre la población, nos acercan más hacia un Estado fallido que hacia uno de carácter democrático. Pese al publicitado crecimiento económico del país, la carencia de equidad se expresa en el hecho de que mientras que el 2000 la participación de los salarios en el PIB fue de 37.8%, esta actualmente ha quedado reducida al 24.8%.

En el plano de la política, el país se caracteriza por la hegemonía de los grandes intereses económicos. Estos, ejercen su dominación gracias a la existencia de un régimen electoral antidemocrático, en el que se destaca el ejercicio del clientelismo por parte de la partidocracia, alimentado por las donaciones de campaña provenientes de los poderosos intereses económicos privados. Esto ha dado origen a una situación de corrupción institucionalizada, por medio de la cual el ejercicio del poder gubernamental se ha convertido en una simple palanca para la acumulación privada por desposesión y rapiña de los fondos públicos y los recursos naturales de la nación.

Es hora de que entendamos el significado real del 20 de diciembre y sea declarado día de duelo nacional.

Economista