¿Qué tipo de candidato prefiere el pueblo?
Siguen apareciendo nuevos aspirantes a la candidatura para la silla presidencial, por definirse en las elecciones generales de mayo 2019. Hay un gran número de postulaciones independientes, lo que al parecer indica que hay muchos que creen que una candidatura de alguien no inscrito en un partido político tiene alguna posibilidad de ganar. Ante este escenario, los electores comienzan a cavilar sobre qué tipo o qué características prefieren que tenga el candidato que sea el favorecido por el voto electoral en mayo 2019. Los electores buscan identificar candidatos con atractivos o ventajas demostradas. ¿Cuál de los tantos candidatos podría ser el preferido?
En política, nada ocurre por casualidad o signo de un destino manifiesto, como algunos creen. Dado el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, los candidatos se posicionan para atraer los votos utilizando prácticas del "marketing político" y la comunicación electrónica. Para los electores, sigue siendo el elemento principal el propio candidato. Su liderazgo debe ser evidente, auténtico y confiable, tanto en el entorno de su propio partido como hacia el exterior. Y debe estar sintonizado con el querer del pueblo. Ser líder y saber transmitirlo con eficiencia no es un tema poco importante. ¿Se tiene esa cualidad o no?
La gente prefiere un candidato fuerte, sólido, carismático y confiable. Sus antecedentes deben ser a prueba de todas las pruebas en contra, ya sean fabricadas o ciertas. Debe presentar un programa de trabajo que incluya soluciones creíbles y viables para los principales problemas que enfrenta el pueblo. ¿Qué cosas ofrece el candidato en su programa de trabajo, solo promesas? El elector pregunta: ¿por qué quiere el candidato que lo elijan? ¿está eso en su mensaje, de forma clara y fácil de entender?
Un tema de actualidad es la convocatoria de una constituyente para eliminar el presidencialismo exacerbado y la manipulación de los otros dos poderes del Estado por parte del presidente. Lo ideal sería que el presidente electo convoque una constituyente dentro de los primeros 6 meses de su gestión, con horizonte de 18 meses para tener una nueva Constitución.
Hoy día estamos inmersos en un ambiente con una economía en declive, denuncias de corrupción por funcionarios del Gobierno, desempleo creciente, inseguridad que asusta, tranques inmisericordes, sin agua en las mañanas para bañarse y salir a corretear un jamón. El pueblo está frustrado, engañado y sin esperanzas. Electores saldrían a buscar un candidato que resuelva, que dinamice la economía y le devuelva esa mejor calidad de vida que se alcanzó unos cinco años atrás.
Ingeniero.