Mayores ventas frente a más consumidores satisfechos

Por: Redacción 27/12/2017

En los últimos días he recibido, vía correo electrónico, varias convocatorias o invitaciones a participar en seminarios de ventas, que prometen convertirme en la vendedora más grande del mundo, tal cual el título de aquel famoso libro. Por curiosidad solicité el contenido de los mismos. Y me ha llamado mucho la atención que todos están dirigidos a "negociar entre tiburones", aplican un "coaching" empresarial que eleva tu inconsciente en busca de aflorar condiciones de máximo rendimiento y capacidad de reacción rápida, respuesta efectiva siempre enfocada en el  emprendimiento, capacidad de negociar, de producir dinero, en cómo ser un líder y desplegar una excelente atención al cliente.

Todo esto me parece fabuloso, sobre todo este último punto, de hecho, hemos estado muy preocupados por la forma de atender a un cliente que tenemos en los diferentes locales comerciales en Panamá, lo cual con estos seminarios podría resolverse el tema y poco a poco la competencia en los comercios estará enfocada en la atención al consumidor, ya que los artículos que venden son los mismos, incluso las marcas, pero la forma como se atiende es la diferencia.

Una carencia de los seminarios es que vender, vender y vender puede estar bien si es tu negocio, pero al estar en Panamá, usted debe conocer cómo ejercer un acto de comercio, oficio que no se hace como mera liberalidad como pensamos. Esto implica conocer las normas de protección al consumidor, contenidas en la Ley 45 de 31 de octubre de 2007. En mi experiencia en este ejercicio, por el mismo término que tiene la ley en nuestro país, he encontrado con asombro que muchas empresas aplican las políticas definidas por los directivos como la forma de proceder ante determinada queja de un consumidor. En estos diez años, ha costado educar tanto a consumidores como a agentes económicos en cuanto a que la ley debe estar por encima de todos y no sus políticas internas. Y que si sus políticas están conformes con la ley o, en su defecto, otorgan más beneficios que esta, y su reglamentación es un establecimiento comercial que genera seguridad al consumidor.

En mi opinión, las empresas están concentradas en su negocio, es decir, vender, tanto como sus colaboradores en obtener sus metas o comisiones, y eso está bien en cuanto a incentivos, pero creemos que en este mundo de la libre oferta y competencia, y según el derecho social denominado "protección al consumidor", deberán mirar hacia dónde se dirigen ante la disyuntiva: mayores ventas frente a  más consumidores satisfechos.

Abogada y docente universitaria.