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Lo que hacemos para recibir el nuevo año
La espera de un año nuevo está rodeada de muchas interrogantes que nos hacemos a diario las personas, pero no podemos saber a ciencia cierta qué nos deparará el futuro, lo único que podemos hacer es esperar un nuevo año. La celebración del año nuevo es una tradición que ha pasado de año en año a una y otra generación. El año nuevo es la fiesta que celebra la partida de un año viejo, lleno de alegrías, tristezas, y rodeado de emociones que embargan al ser humano en su vida diaria, para así esperar un nuevo año cargado de incógnitas por descubrir.
El año nuevo lo esperan chicos y grandes cumpliendo cada uno con las tradiciones que nos han dejado nuestros antepasados. El año nuevo se espera un día antes, es decir, que todos los preparativos se inician el 31 de diciembre para así esperar el año nuevo rodeado de fuegos artificiales, mucha comida en las mesas, música y alegría. Casi en todos los países del mundo celebramos el 1 de enero de cada año, la llegada de un nuevo ciclo que consta de 12 meses, esto se debe a que nos regimos por el calendario gregoriano, uno de los más antiguos a diferencia de otros países como China que no lo celebran en la misma fecha y el pueblo judío.
El año nuevo viene cargado de muchas tradiciones, entre las más populares comer doce uvas mientras tocan las 12 campanadas que avisan la medianoche, ponerse una pieza de ropa interior color amarillo, pasear en los alrededores de la casa con una maleta, son algunas de las tradiciones que trae el año. Pero en medio de la fiesta el jolgorio que conlleva esta fiesta, sabemos realmente ¿qué es un nuevo año? Desde mi punto de vista el ser humano se ha centrado más en lo material y el consumismo de la época y ha dejado de lado el verdadero sentido tanto navideño como la llegada de un nuevo ciclo. Como verdaderos cristianos, y no me refiero solo a los evangélicos sino cristianos en general aquel que ama a Dios sobre todas las cosas, rescatemos juntos el verdadero sentido de estas fiestas de fin de año. Tomemos como ejemplo nuestros hermanos judíos, chinos, los cuales cuando celebran no los vemos afanados gastando su dinero, sino más bien lo comparten en familia, unidos, guardando las tradiciones aprendidas.
Navidad y Año Nuevo no es tiempo de gastos, es tiempo de estar unidos y mirar un poco más allá de las hermosas paredes de nuestras casas, pintadas junto a un tremendo árbol decorado con todos los lujos, hermosas cortinas y una mesa llena de alimentos y ver la necesidad de aquellos que no tienen para celebrar, y hacer un alto en nuestras vidas para compartir un poco de la alegría con los más necesitados, entonces podemos decir que realmente hemos alcanzado el verdadero propósito que hace más de 2000 años, en el pueblo más pequeño y menospreciado, nació el Rey más grande de todos los siglos. Y gracias a ese nacimiento es que todos podemos celebrar una blanca navidad y un venturoso año nuevo.
Educadora