Cómo vencer angustias y temores
La angustia se define como una intranquilidad o ansiedad ante un peligro o una adversidad, acompañada de un sufrimiento intenso. Es una reacción profunda en el ser con manifestaciones físicas a situaciones o causas que realmente no tienen por qué provocar esa reacción. El ser humano, en realidad, es muy flexible y tiene una gran capacidad – incluso mayor de lo que él cree – para soportar problemas. Puede ser golpeado de muchas maneras por la vida y permanecer en pie ante cualquier circunstancia, si tiene razones profundas por las que vivir y morir. Cuando el ser humano está desorientado, no tiene claro por qué existe o padece; no tiene metas definidas ni encuentra sentido a su vida y sufre sin saber por qué. En ese estado, lo atacan fácilmente miedos irracionales y toda su energía vital, su fuerza interna profunda – que en sí es positiva y buena, porque viene de Dios – se diluye y se diversifica y la persona no puede gobernar su propio ser.
La angustia proviene, pues, de una agitación interior. Esa es la razón por la que las personas se enferman tanto, padecen mucho más de lo que tendrían que padecer físicamente y ciertamente se desgastan por el mal uso de la energía positiva interna que Dios les ha dado. Cada ser humano fue hecho increíblemente bien por Dios, con un caudal grande e impresionante de energía y capacidad para trabajar 10, 12 o más horas al día. Si usted se encuentra apasionado y entusiasmado con su labor, puede ocuparse por mucho más tiempo y al final se sentirá muy satisfecho y tranquilo. En cambio, la falta de motivación, entusiasmo y apasionamiento causará que usted trabaje muy por debajo de su capacidad y se sienta agotado.
No viva su vida angustiado porque vivirá infeliz. Si desea en verdad vencer la ansiedad, tiene que vencer los temores con todos los medios posibles que estén a su alcance. Escuche la palabra de Dios que le invita a no preocuparse por nada y a no tener miedo.
Una vez estaba Jesús con sus discípulos en una barca y sobrevino una terrible tempestad. Jesús estaba como dormido y los discípulos estaban muy asustados. Gritaron a Jesús que despertara porque tenían miedo de ahogarse. Dijo Jesús: "Hombres de poca fe" "¿Por qué tienen tanto miedo?". Luego se levantó y dijo al mar: "¡cállate!" y las olas enmudecieron y vino la calma. Sepa y convénzase que Dios siempre está con usted, le protege y le cuida.
En la vida espiritual existe una ley: "A más fe, menos miedo". Si Dios está con usted, ¿quién puede estar en contra? Deposite toda su fe y confianza plenamente en el Señor, porque con Él, usted es ¡Invencible!
Monseñor c.m.f.