Para Panamá, feliz año 2018
Ha caído la última página del año, a pocos horas de que la noche vieja se vaya, fueron tantas cosas que una vez anhelamos del 2017, pero que nunca se efectuaron, un viaje, la compra de una casa, la graduación de un hijo, etc. El 2017 fue un año bien difícil, ya que muchas de nuestras metas no se lograron. La batalla fue dura y difícil, diversos factores han incidido en la culminación de esas metas, pero lo esencial es volver a reintentarlo en este nuevo año que se inicia.
La vida es como un juego de béisbol, donde, en ocasiones, fallan las aspiraciones de llegar a la final, pero lo importante es realizarlo. Pero no debemos tener ese deseo negativo, sino ponernos metas que logremos superarlas. Estas metas deben contemplar fuertes decisiones, donde cada uno, con su corazón, logre lo mejor no solamente por nosotros sino por nuestros familiares y pensar que somos personas con un verdadero talento para dar lo mejor por Panamá.
El 31 de diciembre de 1999, muchos panameños vieron cumplirse el sueño de que Panamá dirigiría con plena capacidad una obra de ingeniería histórica, que por más de un siglo, había sido bastión de batalla, y cuyo precio fue la sangre y la lucha de un pueblo que no permitió que se extendiera más del año 2000, la presencia extranjera. Es así que, cuando llega el 31 de diciembre de cada año, esta fecha es para los panameños una fecha muy especial. Pero, ¿cómo recibimos este nuevo año? Muchos lo harán con fiesta, comidas, bebidas, pero nos olvidamos algo muy importante de esta fecha.
Esta fecha debe ser siempre como la culminación de una verdadera lucha. Recordar el 31 de diciembre es celebrar en familia, pero como panameño es saber valorar que ese regalo de fin de año se sembró con la gesta el 9 Enero de 1964, cuando los panameños le demostraron a la potencia más poderosa del mundo, el anhelo de una nación libre y convertirse en el ejemplo para diversos países de Latinoamérica. El 31 de diciembre debe ser visto como el día en que los panameños tenemos la esperanza de comenzar un año nuevo, en superar las dificultades sociales, económicas, culturales y políticas. Es verdaderamente visualizar qué aspiraciones se desea para el próximo año.
Pero desafortunadamente, hoy nuestra nación está viviendo, después de 18 años de su gloriosa de reversión, una serie de problemas que han estremecido todos los sectores de la nación. No podemos obviar que en estos 18 años han ocurrido cambios positivos, pero así mismo han sucedido cosas negativas impactantes como el incremento de crímenes, femicidios y homicidios, poniendo en peligro la familia panameña. La fecha más hermosa se opacó con hechos como los crímenes ocurridos en el distrito de La Chorrera, de una niña de 6 años quien no pudo llegar a ser una joven al servicio de la nación.
No es fácil celebrar una hermosa fiesta como Navidad y el fin de año y comienzos del 2018, frente a estos hechos que han estremecido la sociedad panameña y que ponen de por medio la capacidad de mantener un nivel de seguridad en el territorio nacional. Lo cierto, es que las autoridades deben buscar patrones bien marcados en un sistema Penal Acusatorio, que proyecte una visión transformadora de un sistema de justicia, a favor de los panameños, y se condene a quienes cometen diversos crímenes sin contemplar su condición social política, económica, raza, credo otra condición social.
Todos los panameños esperamos las doce campanadas para celebrar la llegada del 2018, agradeciendo a Dios, haber nacido en esta bella tierra, Panamá, pero lo esencial es agradecer las grandes bendiciones y saber enfrentar los momentos duros que tengamos que vivir. Pongamos la confianza en Dios para que sea él quien dirija nuestra nación. Feliz Año 2018 y que Dios bendiga a Panamá.
Comunicador social.