Los paraísos del Norte
Pagar impuestos es una obligación calificada por el buen papa Francisco como "un acto debido para sentirse ciudadanos". Evadir impuestos, teniendo esto en cuenta, resulta, a nuestro juicio, un delito que vulnera los derechos humanos, en la medida que le resta a la sociedad la capacidad de asegurar la suficiente salud, educación y seguridad social a todos los ciudadanos, especialmente a quienes se encuentran en condiciones de vulnerabilidad.
Es por lo anterior que los sectores progresistas debemos estar de acuerdo con la puesta en práctica de una legislación que reconozca plenamente el delito impositivo, entendiendo que la motivación básica no son las presiones externas, sino la necesidad de encaminar el país hacia el sendero de la justicia social. Más aún, se debe exigir que la actual estructura impositiva altamente regresiva, que grava principalmente a los sectores medios y a los trabajadores, se modifique hacia una de carácter progresivo, que garantice que quienes más se benefician de la sociedad también aporten más a las necesidades de la comunidad.
Se trata, a fin de lograr una verdadera equidad y reciprocidad internacional, que todos los países reconozcan en la práctica el principio de que el no pago de impuestos es un delito. No se trata, entonces, de que los países más desarrollados simplemente ejerzan presión económica sobre los menos desarrollados para que los mismos no alberguen paraísos fiscales, los que estarían diseñados para que los más ricos y poderosos del mundo oculten sus ganancias y riquezas con el fin de no pagar impuestos. Se debería tratar principalmente de que dichos países más desarrollados se abstengan de hacer lo que critican que otros hacen.
En este sentido llama la atención un reciente artículo publicado por los editores de Bloomberg bajo el siguiente sugestivo título: "Los Estados Unidos se Están Convirtiendo en el Nuevo Paraíso Fiscal del Mundo". Se trata de un hecho destacado por diversos investigadores y periodistas. Es así, por ejemplo, que Ana Swanon del Washington Post afirma que, contrariamente a la creencia popular, notables paraísos fiscales, tales como las Islas Caimán, Jersey y las Bahamas son mucho menos permisivos en su oferta que estados, tales como Nevada, Delaware, Montana, Dakota del Sur, Wayoming y Nueva York, agregando que en muchos estados norteamericanos las personas que registran sociedades anónimas no están ni siquiera obligadas a presentar algún documento de identidad.
La doble moral de los más desarrollados queda clara en el hecho de que Estados Unidos, basado en su legislación conocida como FACTA, obliga a los diversos países a que reporten la identidad y activos de los potenciales contribuyentes al fisco norteamericano, se ha negado a firmar los convenios que lo obligarían a realizar una actividad recíproca a favor del resto de los países. Concretamente, Estados Unidos se ha negado a adoptar el acuerdo conocido como el "Common Reporting Standard", el cual ha sido firmado por más de 100 países.
Panamá, como país que aspira a vivir en un mundo de equidad y reciprocidad, tendrá que cumplir con sus obligaciones. Sin embargo, también deberá exigir que todos hagan lo mismo.
Economista.