'Enséñame tus obras…'
No por mucho rezar nos salvaremos, aunque la oración es fundamental y necesaria. Nadie se salvará por sus propios méritos, pero "la fe sin obras es una fe muerta". Jesús continuamente nos está pidiendo que sirvamos al prójimo como cuando lavó los pies a los discípulos y nos mandó que hiciéramos lo mismo. Él mismo es un ejemplo de servicio incansable. Cuando Juan el Bautista estaba preso, mandó a preguntarle si era él el Mesías, y Jesús respondió: "Díganle a Juan: los ciegos ven, los sordos oyen, los paralíticos caminan…".
Sus acciones determinan sus principios. De qué vale que pregone sus pensamientos altruistas si no van acompañados por actos que los avalen Si no hay acciones concretas que sobre la marcha corrijan y enriquezcan su plan, será un fracasado.
Hay que ponerse en marcha y hacer algo, asumir los riesgos en vez de esperar que algo suceda o que venga del cielo el éxito esperado. Pero para eso hay que tener valentía, enfrentarse a los retos, aprovechar las adversidades, aprender de los fracasos, perseverar en su lucha.
Se le recordará por sus buenas obras. Cuando parta de este mundo, se guardará memoria de usted por sus actos y no por sus palabras bonitas y sus promesas incumplidas. Se acordarán de su presencia consoladora, del tiempo que dio a los demás, sus abrazos fraternales, sus acciones concretas que ayudaron a los demás a salir de sus problemas y a superar adversidades. Sepa que éxito es brindar un servicio útil a los demás que lo realice a usted y le haga sentirse satisfecho.
Nada grande se hace sin fe. Esa confianza absoluta en Dios, la certeza de que su ideal es bueno, el creer en usted mismo y desear ardientemente realizar su objetivo son los ingredientes necesarios para hacer las cosas. El deseo suyo debe ir acompañado de obras concretas, acciones que faciliten lograr su objetivo. De hecho en el juicio final se nos juzgará no por nuestras creencias, sino por las acciones que hayamos tomado debido a ellas.
Todo empieza por un primer paso. Si usted ve a una persona que ha logrado honestamente metas grandes en la vida, sepa que comenzó dando un primer paso y luego poco a poco, a base de éxitos y fracasos fue escalando gradas de superación. Nada grande se ha conseguido sin grandes esfuerzos y sacrificios.
Entre todos construimos el edificio social. Sea la Iglesia como cuerpo de Cristo y su Reino, o la sociedad como comunidad con todas sus estructuras, la acción concreta, los hechos pequeños o grandes, van levantando la "gran casa" espiritual y humana. La pasividad y el pecado de omisión hacen mucho daño. Y recuerde que con Dios es invencible.