La juventud, el cooperativismo y los medios de comunicación

Por: Redacción 30/01/2018

Uno de los grandes problemas que enfrenta la sociedad panameña es la delincuencia juvenil. En los últimos años, las autoridades gubernamentales han prestado mayor atención a este flagelo que está distorsionando la sociedad y resquebrajando la principal y más antigua institución social, la familia. Sin embargo, las estadísticas no son las más alentadoras, cuando vemos a diario en los medios de comunicación que los protagonistas de los sucesos sangrientos y del crimen organizado son niños y jóvenes menores de edad.

El papa Francisco ha dicho que "no existen los adolescentes del todo malvados", sino que "detrás de tantas formas de odio social, a veces hay un corazón que no fue reconocido". "Cuando el que no es amado o no se siente amado es un adolescente, entonces puede nacer la violencia". ¿Podemos atribuir los problemas sociales de nuestra juventud a la apatía total o parcial de los padres de familia de manifestar amor a sus hijos?

¿Pero qué estamos haciendo nosotros como ciudadanos para aportar a la lucha contra la delincuencia juvenil, la deserción escolar y los prematuros compromisos conyugales que adquieren nuestros jóvenes? ¿Son también los medios de comunicación culpables de los problemas de la juventud? No me cabe duda de que sí.

La lucha de muchos padres de familia responsables de la educación de sus hijos se emprende diariamente por alejarlos de los malos hábitos y contenidos obscenos de las redes sociales. No obstante, en los medios de comunicación vemos, a toda hora, contenidos de violencia y lujuria que no ayudan en nada a cultivar en nuestros jóvenes, una cultura con valores y principios que los promuevan a ser mejores personas.

Sin embargo, como referencia de lo que podemos hacer para rescatar a la juventud de los malos hábitos, del pandillerismo y del crimen organizado, tengo la experiencia vivida hace ya varios años, de un proyecto de cooperativismo juvenil en el que niños y jóvenes pandilleros, con la ayuda de personas preocupadas por ellos, se organizaron en un proyecto llamado Cooperativa Juvenil Comunal Paz Escondida, ubicada en el corregimiento de Pedregal en David, Chiriquí.

Debo ponderar el esfuerzo y sacrificio de todos los involucrados en este proyecto que fue ejemplo de perseverancia y que, por algún tiempo, muchos medios de comunicación interesados en el tema le dieron cobertura noticiosa. Lo lamentable de todo es que precisamente estas obras que proyectan soluciones a los problemas sociales son olvidadas por las personas que tienen el poder de hacer la diferencia y por los medios de comunicación, que solo buscan el sensacionalismo.

En esta cooperativa, los jóvenes encontraron ese amor que no recibían en sus hogares. La comprensión y solución a sus problemas era la principal misión de sus padrinos. Muchos abandonaron las pandillas. Otros adquirieron el sentido de la responsabilidad por sus actos. En ese momento, muchas empresas y profesionales se interesaron y se sumaron al proyecto.

En consecuencia, necesitamos  preocuparnos un poco más por nuestros jóvenes. Los medios de comunicación, Gobierno, empresa privada  y la sociedad civil en general debemos emprender proyectos de cooperativismo juvenil, como el de los redimidos de Villa Escondida, para  darnos la oportunidad de tener en el futuro un país con personas honestas y trabajadoras, con valores y principios morales, que nos permitan vivir en armonía y sin delincuencia.

Periodista