La economía naranja
La ola de la economía naranja llega a Panamá, como creatividad aplicada, el panameño siempre tiene una idea, siempre tiene una salida, un talento que desarrollar. Hemos visto que, a pesar de la aguda crisis económica, social, cultural y política por la que estamos atravesando, el número de emprendimientos está en ascenso. En el 2017, el número de empresas creativas en Panamá fue de 547. En las redes sociales se aprecia cada vez más la presencia de emprendimientos gastronómicos (no solo de restaurantes, sino comida casera a domicilio en diferentes variedades, en repostería para eventos, etc.), de artesanías y moda, diseños, organización de eventos, agrupaciones musicales, diversos servicios, y pare Ud. de contar. También hay panameños todoterreno, que frente a la crisis han decidido migrar, la internacionalización de nuestra creatividad y talento ha resaltado en el mundo. Hay músicos, artistas, científicos y profesionales ocupando espacios de gran importancia a nivel mundial. Los emprendimientos audiovisuales, discográficos, editoriales, de juegos y videojuegos, la gastronomía, la artesanía, la cultura y recreación, el turismo, el diseño, la moda, la publicidad, la TV y la radio, la arquitectura y aquellas que dependen de la innovación como la I+D, los nuevos medios, "software", etc., pertenecen a una fuerza conocida como economía creativa (Howkins, 2001). La economía naranja se basa en la creatividad, la cultura y la innovación como insumos para la creación de bienes y servicios capaces de generar impacto social y económico, con potencial para la creación de riquezas y empleos, explotación de la propiedad intelectual, promoción de la diversidad cultural, en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y una alternativa para salir de la crisis. La producción creativa es un pilar para muchos países del mundo, que ya toman muy en serio el aporte que la economía creativa o economía naranja genera al PIB, las inversiones y creación de empleo. El 3% del PIB mundial, más de 2.25 billones de dólares y 40 millones de empleos provienen de esta economía (Cisac, 2017). Panamá se encuentra en un momento clave para aprovechar su talento y creatividad, y los cambios tecnológicos para potenciar su desarrollo económico y social. La economía naranja en Latinoamérica alcanza el 6% del PIB de la región, en Panamá (1.7%), Brasil (2.6%), Chile (2.2%), Argentina (3.8%). Para la aplicación de la economía naranja lo primero es contar con los datos estadísticos y de consumo cultural, por lo que se hace el levantamiento de las cuentas satélites de cultura y lo segundo es contar con una ley naranja, que se encargará de desarrollar, fomentar, incentivar y proteger a las industrias creativas en Panamá.
En Panamá nos queda aún por hacer en materia de economía naranja, pero el germinador está, las semillas están latentes produciendo todos los días, esperando el día en que los sistemas político, productivo, financiero y tecnológico del país se activen para hacer florecer el ecosistema creativo del país, que permita explotar todo su potencial creativo, cultural y tecnológico para hacer frente a la crisis y lograr el desarrollo económico y social que nos permita avanzar hacia el futuro.
Magíster, economista y catedrático universitario.