La aristocracia de la basura en Panamá

Por: Redacción 01/02/2018

La basura, una diferencia cultural panameña. No sé realmente de dónde importamos esta cultura de tirar la basura a la calle y no en su lugar adecuado: el basurero o, como es conocido aquí, el tinaco. Definitivamente no fue de los originarios, tampoco fue de los españoles, ni los colombianos, ni tampoco de los franceses ni de los gringos. No es de nuestros antepasados o abuelos. Por consiguiente, no es una herencia. Es un desarrollo cultural auténticamente nacional que emerge, creo, por los años 80 y se expandió cual peste nacional, que se nota en muchos rincones del país y que, lamentablemente, también lo observan los turistas, y lo sufren los ríos, los mares y nuestro hábitat. La ciudad de Colón no escapa a esta realidad y las consecuencias son notables. Una ciudad que naciera con un trazado urbanístico (típico de ciudades prósperas de aquellas épocas) y un eje económico pujante, poco a poco fue perdiendo su esplendor debido a la miopía y desidia de gobiernos, gobernantes y ciudadanos. Hoy pareciera que la otrora pujante perla del Caribe se ha convertido en un gran basurero acuático y que la faraónica obra de la Renovación Urbana de Colón por el momento solo ha convertido a esta ciudad en una Venecia de suciedad, donde ni los roedores les interesa vivir. Qué decir de San Miguelito y los barrios de la gente pobre o los barrios de las periferias. Parodiando al poeta Demetrio Korsi: “barrios de la gente pobre/ con su basura abundante/ barrios donde no entra la Autoridad de Aseo,/que la Autoridad de Aseo es aristocrática”.
Por su parte, los barrios de clase media alta y clase alta, han tenido que ocurrir a la contratación de servicios privados para asegurarse que “su” basura sea recogida, evitando así posibilidades de plagas y enfermedades. Pero seamos francos. No toda la culpa es del gobierno. Sus habitantes tenemos mucha de ella. 
A pesar de haberse creado una Autoridad para el manejo de los residuos sólidos a nivel nacional (AAUD), que ni es nacional ni tiene forma de ejercer su autoridad y que es impotente de cobrar sus servicios, lo que implica una misión con recursos escasos y la costumbre ciudadana de creer que estos servicios son gratuitos y que tienen los bolsillos acalambrados para realizar el pago de los mismos. Es el teorema de “recolección y pago”(no me pagan, no tengo recursos para el servicio).
Los ciudadanos parecieran tener en sus casas, calles y barrios, basureros con enfermedades endémicas, tales como ignorados, atrofiados, ausentados, destrozados, deteriorados, desgobernados, etc. Preferimos tirar los desechos desde los balcones o ventanas o automóviles a la calle, a los patios, a las casas o apartamentos de vecinos. Esta práctica se ve en todas las clases o entornos sociales. Hay quienes salen de sus residencias con las bolsas de basura en la mano o en su auto para tirarlas en otros lugares creando los famosos “patanconsitos”, o bien porque al ciudadano le es más fácil ignorar los tinacos. Hemos dado origen a nueva clase social: ”los cochinómanos”
La palabra ciudadano significa: “natural o vecino de una ciudad. Persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes”. Pero en Panamá pareciera ser una palabra compuesta por ciudad y ano. Es decir, mecanismo que produce estiércol para la ciudad.
La cultura empieza en casa y no en las escuelas, por lo que es más responsabilidad nuestra que de los colegios o gobiernos. Empecemos a educar a nuestra juventud y nuevamente, a los adultos que se han olvidado dónde se coloca la basura. Por otro lado el Gobierno debe buscar los mecanismos para que los ciudadanos cumplan con sus obligaciones. La AAUD no tiene mecanismos reales para hacer el cobro de sus servicios. El Idaan no es la institución ideal para estos cobros, ya que ni siquiera puede con los suyos. Quizás deba recurrirse nuevamente a la idea del uso de las distribuidoras de los servicios eléctricos para su cobro, o bien devolver nuevamente la responsabilidad de estos servicios a las alcaldías, como fue prometido por el actual gobierno. 
Mientras no volvamos a nuestros orígenes en que Panamá era considerada una tacita de oro, por su pulcritud y la calidez de sus ciudadanos, seguiremos siendo objeto de comentarios negativos por los turistas y personas de negocios que visitan nuestros lares por sus actividades comerciales en forma regular. Recordemos que el significado de Panamá es abundancia de peces o de mariposas. No abundancia de basura. 
La solución está primordialmente en las manos de los ciudadanos. Eliminar los cochinómanos es primordial, pero recuperar el civismo y la cultura de la salubridad es vital.
Exalumno del Instituto Nacional. Generación 64-65.