Lento y macabro suicidio
Muchas personas disfrutan el "placer" de fumar cigarrillo cerca de sus semejantes. Ellos afectan la salud de sus congéneres, y les causan -en algunos casos- el peor de los perjuicios. Practican su adicción en el interior o el exterior de tiendas, abarroterías, comercios, almacenes, en medio del silencio de los empresarios... En paradas/piqueras de distinto tipo de transporte, y en lugares donde se brinda formación académica y profesional…
Estamos ante la urgente necesidad de que las autoridades nacionales ajusten las disposiciones legales y el carácter de las sanciones (según las circunstancias y/o faltas) frente a toda violación de la ley # 13 antitabaco del 24/I/2008. Y se asegure de su cumplimiento en todo el territorio nacional. Que todos los residentes de nuestro país (adictos o no) tengamos la certeza de que pende sobre nosotros, la posibilidad invariable de ser sancionado por contravenir dicha norma (infringiéndola o permitiéndola).
Que las autoridades ordenen el despliegue de las correspondientes advertencias (dentro y fuera de las aludidas empresas e instituciones). "Prohibido fumar… dentro de… y a menos de tantos metros…", constituiría un mensaje clave y eficaz.
Es lamentable que seres humanos comercialicen un producto compuesto por nicotina, mercurio, monóxido de carbono, arsénico, alquitrán, formaldehido, acetona.
Mencionamos algunas enfermedades y dolencias que son consecuencia de la adicción al cigarrillo (o de aspirar el mórbido humo que exhala el fumador): cáncer pulmonar, bucal, estomacal, de laringe, de lengua, asma, osteoporosis, enfisema pulmonar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En algunos casos, interrupción del embarazo, nacimiento con defectos o muerte de niños, cuyas madres fumaron durante el embarazo.
Medios de comunicación social de nuestro país han publicado cifras y/o estadísticas que confirman el nefasto contraste entre lo que pagan las tabacaleras en concepto de impuestos y lo que invierte el Estado en atenciones a dos tipos de víctimas del tabaquismo (el adicto al cigarrillo y el "fumador pasivo"). Relatan que mientras dichas empresas pagan al fisco más de 11 millones de dólares al año, el Instituto Oncológico Nacional (ION) recibe 25 millones de dólares por parte de la Caja de Seguro Social (CSS) tras atender a pacientes asegurados que buscaron atención en el mencionado centro hospitalario (afección: consecuencias del tabaquismo).
En el 2016, el ION brindó atención a 124 mil 175 personas afectadas por el tabaquismo. De la mencionada cifra, 98 mil 785 correspondía a personas enviadas por la CSS. Los otros 25 mil 390 pacientes no pagaban cuota del seguro social (o no estaban asegurados).
Comunicador social