Consumidores y poder de compra

Por: Redacción 27/02/2018

Muchos consumidores se encuentran frente a la interrogante de qué hacer para que el salario alcance para adquirir los productos alimenticios y otros de uso diario en el hogar.

Por muchos años, los expertos de educación al consumidor recomiendan hacer una lista de los productos realmente necesarios, comparar precios, llevar una calculadora para ajustarse a lo presupuestado, aprovechar ofertas en determinado artículo, entre otras. Hemos observado que estos consejos son practicados por algunas personas que acuden, principalmente, a los supermercados.

Sin embargo, hay algunos que se olvidan de la clave u opción al comprar, que es comparar precios. La decisión final de comparar y comprar es de los consumidores, de nada vale que se informe que en determinado supermercado el costo de la canasta básica es más bajo y que en determinado sector hay quien venda más barato si se mantiene la cultura de poco me importa e insistir que los precios son los mismos. Se ha comprobado que sí hay variaciones de precios e incluso en locales de una misma cadena.

Sencillamente, la decisión final de comprar más barato es del propio consumidor. Y aquí es necesario enfatizar que en un libre mercado, el consumidor es el que debe mandar o que tiene el poder. Los agentes económicos compiten para atraer o servir al consumidor.

El comprador es el que tiene más poder. Los comerciantes dependen de las compras de los consumidores, porque de otro modo no podrían existir sus negocios.

Lógicamente no puede haber comercio si no hay quien compre. El poder de compra es tan grande que cualquiera empresa vería afectada su estabilidad financiera si en un día todos los consumidores dejaran de adquirir determinado producto.

Y es aquí donde la unión y organización de los consumidores es indispensable para frenar todas las especulaciones de precio sin justificación alguna y prácticas desleales que ocurran. Una organización sin fines políticos, sino meramente ciudadana, de consumidores con conciencia crítica y de reacción rápida frente a todas las prácticas que afecten sus intereses. Se requieren líderes que solo aspiren a lograr que los consumidores puedan hacerse sentir y respetar como los dueños del mercado, a través de su poder de compra.

Es un hecho irrefutable que en cada transacción el consumidor está presente, y es quien puede sancionar de manera efectiva al mal comerciante, no comprándole sus productos cuando son defectuosos, muy caros, o no presentan información detallada. De esta manera, el consumidor garantiza que la protección a sus derechos sea una realidad y no letra muerta.

Ser un buen consumidor no consiste solo en consumir. Es fundamentalmente, saber decidir bien. Es solicitar productos de calidad, en los lugares que ofrecen garantía; exigir precios visibles para buscar y comparar. Es leer todo antes de firmar un contrato o documento. Porque el buen consumidor sabe que con cuidado e inteligencia se evitará muchos problemas.

Comunicador social