¿Quién sigue?

Por: Redacción 28/03/2018

La renuncia de Pedro Pablo Kuczinski, a la presidencia del inmenso Perú, sucede en momentos simultáneos de engrandecidos actos de corrupción en América, por este coloso de la construcción que vino para comprar presidencias y acrecentar enormemente su fortuna. Aún con su presidente confeso, con varios mandatarios de la región ya procesados, algunos prófugos, esta historia no acaba con su captura.

Son tan grandes las repercusiones que trajo consigo estos gigantescos actos de corrupción que abrazaron y arrasaron órgano del Estado por completo. Si bien es cierto, Kuczinski, siendo el primero en decretar muerte civil acertadamente con todo aquel vinculado a la empresa Odebretch, quien se asentó en nuestro hemisferio, quien no encontró ideología alguna que le opusiera resistencia para lograr sus cometidos, todo sector vinculado a su gestión cayó más rápido que un rayo a sus perversos intereses.

Con un Congreso que pulseó fuerzas con el Ejecutivo, es decir, en franca lucha de poderes para bajar la guardia y no arremeter uno contra otro, tal cual lecciones del "Príncipe" de Maquiavelo, y preservar su poder se enfrascan a punta de chantajes políticos para mantener el "status quo", sucumbe uno, pero queda en pie otro igual o peor que el derrotado.

Es tanto la fuerza de los tentáculos de la corrupción que se hace eco de nuestras naciones, en donde los poderes del Estado se encuentran presos, absorbidos y sometidos al dantesco poder económico; algunos a la vista y otros, aunque conocidos y bien ubicados, no se les menciona, ya que también controlan los medios.

Los que somos "radicales" por naturaleza, como lo enunció Martí, seguimos denunciando estos actos propios de un sistema secuestrado, decadente como lo es la corruptocracia reinante, pero que languidece por la voluntad y firmeza de quienes siempre la combatimos.

Cuestionar a toda la región, salvo a buenos mandatarios que no han sido presa fácil de esta pesadilla empresarial-gubernamental, coincidimos en que los siguientes candidatos a caer, donde el conteo empezó desde los últimos hacia los primeros, no es importante.

Lo cierto es que deben caer y no solo fraccionados los poderes, sino en plancha. Sin duda, ¿quién sigue?

Él lo sabe, señor presidente Varela, tranquilo sin ánimos de asustarlo y también a sus antecesores que trajeron a nuestro país a esta endemoniada empresa.

Ya veremos cómo caerán, y la pregunta más temprano que tarde se contestará. Sin embargo, tenemos un largo camino que recorrer, esas sendas que pocos se atreven a cruzar, muchos han perecido, como señal de que el triunfo se acerca cada vez más, cuesta, pero llegará.

Gobernar será un honor; y el bien común, su mejor consigna. ¡Acción!