El Gobierno y los medios de comunicación

Por: Redacción 09/04/2018

Cuando en Panamá se habla del gobierno de Juan Carlos Varela (ya bastante desacreditado), se hace referencia por lo general a la incapacidad, al nepotismo y a la corrupción, se alude al gigantismo de la mediocridad en medio de tantas necesidades sociales, económicas y culturales. Entre las fallas de conducta que se señalan al desgobierno actual está la incapacidad administrativa para sortear, abordar, cumplir con su tarea. La lentitud de la administración pública y la insuficiencia del recurso administrativo para cumplir con las tareas elementales del funcionamiento del Estado en contraste con la abundante planilla de personal ineficaz y sumamente costosa son materias que los panameños –de todas las organizaciones profesionales— deben observar con particular celo e interés.

Un país en donde se puede criticar, un país en donde se puede hacer oposición al Gobierno, un país en donde exista siempre la posibilidad de analizar la conducta del Estado o de los grupos económicos y sociales que intervienen en la vida colectiva es, indudablemente, un país más fuerte y de mayor vigor moral que otro que no tenga estos atributos y estos recursos. Los medios de comunicación (prensa, radio, televisión y las redes sociales) vienen a ser, por lo tanto, en este sentido, un recurso moral de la sociedad, puesto que es una función crítica y el Gobierno (siempre que funcione inteligente y democráticamente) no tiene por qué temerle a la función crítica de los medios de comunicación, por dura que sea esta crítica como dejamos dicho.

A veces el Gobierno, también hay que reconocerlo, por una serie de circunstancias, no puede extender el brazo de su autoridad con suficiente energía y con la suficiente eficacia y, en cambio, los medios de comunicación críticos, las voces de oposición, le ofrecen esta posibilidad porque le dicen que en aquella área de la administración hay tales y cuales vicios.

Hoy estamos presenciando cómo en los países de mayor desarrollo la democracia está jugando cada vez mayor papel. Y los medios de comunicación tienen hoy más fuerza que nunca en el mundo. Cuando hablamos del mundo, estamos hablando especialmente en este momento de los países de mayor desarrollo, lo cual nos lleva ya a una conclusión básica: el desarrollo, hasta en su máximo grado, no es incompatible con el papel pluralista de los medios de comunicación democráticos. Los medios de comunicación ejercen una influencia cada vez mayor, y mientras mayor es el poder político del Estado, también mayores pueden ser el valor y la fuerza de los medios de comunicación. Puede comprobarse que en las últimas controversias, en los más recientes conflictos entre los medios de comunicación y el poder político, ha predominado la fuerza de los medios de comunicación. Este es, precisamente, uno de los valores de la sociedad democrática.

Panamá requiere del proceso democrático para su transformación económica y social para la modernización de su capital humano. Es un hecho que no podemos desconocer. Solo un país libre, democrático, donde la gente puede pensar y disentir, está en condiciones de formar un recurso humano armonioso que aporte su capacidad intelectual y física a la gran tarea colectiva de transformar y hacer el país.

Al presidente Varela, solo nos resta decirle: ¡Los panameños queremos que en Panamá habite la inteligencia y reine la justicia!